Ezcároz despide sus fiestas más participativas

La localidad pone fin a cinco días de disfrute programados y compartidos

Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Pañuelicos al cuello, símbolo de futuro con la apuesta de la juventud por quedarse a vivir en Ezcároz.

Pañuelicos al cuello, símbolo de futuro con la apuesta de la juventud por quedarse a vivir en Ezcároz. (CEDIDAS)

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Pañuelicos al cuello, símbolo de futuro con la apuesta de la juventud por quedarse a vivir en Ezcároz.

ezcároz/Ezkaroze- Al son de la Gazte Txaranga, Ezcároz entonó ayer puntualmente a las 12.00 de la noche el Pobre de mí de sus fiestas. Antes lo habían entonado las voces infantiles después de disfrutar de sus actividades con chocolatada incluida.

Atrás quedaba el lunes 16, cuando el repique de campanas llamaba a la fiesta al paso de la comitiva con indumentaria salacenca. Corporación, comparsa, gaiteros y abanderados desfilaron por las calles del pueblo hasta llegar al Ayuntamiento para lanzar el cohete e imponer el pañuelico a los niños y niñas nacidos entre julio de 2017 y 2018. Acto seguido, Banderadantza y aperitivo en el atrio.

Las fiestas de 2018 arrancaron con dos protagonistas muy significativos para la villa y el valle, elegidos por el Ayuntamiento: la exconcejal Zelaida Biurrun, “por su labor tanto en la defensa de la igualdad y no discriminación de las mujeres como en el ámbito cultural municipal” , y Xabier Díaz Esarte “en reconocimiento a su labor investigadora en la historia de Ezcároz y del Valle de Salazar”, de acuerdo con el acta.

Después de ese día, las fiestas saltaron al jueves y han abarcado todo el fin de semana, en el que se han sumado a la vecindad con casa abierta todo el año, las familias que se acercan siempre que pueden así como la juventud de los pueblos y valles vecinos .

CONVIVENCIADe este modo, han disfrutado juntos de cuatro días de diversión presididos por una campaña en favor de unas fiestas en igualdad y respeto y contra las agresiones sexistas (Ezcároz forma parte de la red de ayuntamientos contra las agresiones).

Jornadas de comidas y cenas populares, “Día de Barrios” con comidas autogestionadas por los diferentes barrios del pueblo y comida de juventud. “Asiste la mayoría del pueblo y se trata de compartir la fiesta y fomentar la convivencia y la comunicación entre la vecindad”, destacan desde la concejalía de Cultura.

Y llenándolo todo, la juventud se abrió paso con su comida del sábado que pone de relieve su vínculo con el pueblo. Ezcároz trabaja con empeño en los últimos años por activarse a nivel sociocultural. Sobre el compromiso de personas como los protagonistas del merecido chupinazo, se alza una juventud implicada y motivada que ha apostado por quedarse a vivir en el pueblo con proyección de futuro. Así, la vida no se acaba, y cuando lleguen las fiestas, siempre habrá nuevos y nuevas txikis a los que anudar el pañuelico. - D.N.