se pudo visitar la Torre del Reloj

Miranda de Arga reivindica su pasado agrario

Las exhibiciones de labores agrícolas y oficios antiguos centraron ayer la XIX Fiesta del Mundo Rural
Además, se abrieron al público varias exposiciones y se pudo visitar la Torre del Reloj

Ainara Izko - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Vecinas de Miranda de Arga recordando cómo se vareaban los colchones.

Vecinas de Miranda de Arga recordando cómo se vareaban los colchones. (AINARA IZKO)

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Vecinas de Miranda de Arga recordando cómo se vareaban los colchones.

miranda de arga- Por decimonoveno año consecutivo, Miranda de Arga celebró ayer su ya tradicional Fiesta del Mundo Rural, cuyo objetivo es poner en valor el pasado agrícola del municipio. Organizada por el Ayuntamiento y el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, con la subvención del Gobierno de Navarra y gracias a la “dedicación e ilusión de los vecinos y vecinas, que se vuelcan con este día”, reconocen desde el propio Consorcio, locales y visitantes disfrutaron recordando oficios y y labores cotidianas de antaño, como el vareo de colchones.

Las encargadas de reproducir esta tarea extinta, consistente en descoser los colchones para varear o ahuecar la lana de oveja de su interior, que tras un año de uso se había quedado apelmazada, fueron Mª Carmen Iturria, Angelina Jiménez y Visitación y Esperanza Ibáñez, quienes reconocieron lo “sacrificado” de este trabajo que solía hacerse en verano, coincidiendo casi siempre con las fiestas de la localidad, y que se realizaba con un cañizo, en el que se colocaba la lana y una vara para golpearla. Después de varearla, se volvía a colocar en la tela del colchón para coserlo con una aguja de salmera.

A lo largo de la calle Pilares también se pudo ver a cañiceros, sogueros, trenzadoras de ajos, tostoneros y tostoneras, alpargateras, heladeros y heladeras, expertos en talla de piedra o en realizar injertos, adoberos, cañiceros, etc.

Además, se realizaron exhibiciones de siega a mano, labranza con layas y otras labores con maquinaria antigua, caballerías y bueyes (carga de paja, trilla, labranza...). En primera fila, junto a la empacadora manual, se encontraba el agricultor ya jubilado Elías del Río, de 87 años, quien explicó que en una hora, entre dos o tres personas, eran capaces de hacer unos 25 o 30 pacas o fardos. “Era una vida dura”, señaló al respecto.

Asimismo, los asistentes pudieron disfrutar de varias exposiciones, de la actuación del grupo teatral El Condimento y de una visita guiada a la Torre del Reloj.

Pese a valorar la alta participación, el alcalde, Jesús Luis Andión, instó a la juventud a involucrarse más en los preparativos de la fiesta, para asegurar su pervivencia.