Los templos, refugioS ante los ataques armados

La Iglesia se revuelve contra la represión de Ortega en Nicaragua

Los templos del país han servido para dar refugio a los ciudadanos ante los ataques armados

Martes, 24 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Manifestación en Manauga contra las autoridades nicaragüenses.

Manifestación en Manauga contra las autoridades nicaragüenses. (EFE)

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Manifestación en Manauga contra las autoridades nicaragüenses.

managua- El cardenal Leopoldo Brenes afirmó ayer que la iglesia Católica es perseguida por el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua, un país sumido en una crisis que desde el mes de abril ha dejado entre 277 y 351 muertos y que se extiende, al igual que las protestas, pese a la violenta represión.

Brenes reconoció la persecución que sufre la iglesia Católica en Nicaragua, donde sus templos han servido de refugio a manifestantes que escapan de los ataques armados del Gobierno local, mientras en todos los templos de Latinoamérica ayer se oró por la paz en este país.

“Creo en la Iglesia que es una santa, católica, apostólica y perseguida, porque vemos en Irak, está siendo perseguida, en la India creo que también, es parte de la iglesia, siempre ha sido perseguida, nosotros no vamos a estar ajenos”, respondió Brenes, al ser consultado por periodistas.

Más de 500 eucaristías en Latinoamérica y una cantidad no especificada en Europa, fueron dedicadas a Nicaragua para que supere pronto la crisis, a petición del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), según dijo el cardenal nicaragüense.

La Iglesia católica, seguida por el 58,5% de la población nicaragüense, sufrió profanaciones en al menos siete templos desde que, en junio pasado, el Episcopado pidiera a Ortega adelantar a marzo de 2019 las elecciones de 2021, con la finalidad de acabar con la crisis.

Posteriormente un grupo de simpatizantes de Ortega invadió un templo y agredió a Brenes y al nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, e hirió al obispo Silvio Báez, así como a los sacerdotes Miguel Mántica y Edwin Román.

“Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas”, dijo sin embargo Ortega el 19 de julio, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución de Nicaragua.

Ayer, por primera vez, el clero decidió marginar a la alcaldía de Managua, en manos del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), de las fiestas patronales más grandes de Nicaragua, en honor de Santo Domingo de Guzmán, que se celebran del 1 al 10 de agosto y a las que suelen acudir unas 500.000 personas.

Brenes también anunció que ayer lunes el Episcopado de Nicaragua analizaron si continúa como mediador del diálogo.

Desde Washington el influyente senador estadounidense, Marco Rubio, advirtió que “la posibilidad de una guerra civil en Nicaragua es real”, y acusó a Ortega de “haberse llenado las manos de sangre” con la represión al negarse a adelantar las elecciones.

Por otra parte, los simpatizantes del Gobierno de Nicaragua “no son sensibles al dolor”, afirmó ayer una fuente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), en referencia a la intimidación que ejercen sobre las madres de manifestantes encarcelados en El Chipote, en Managua.

Mientras tanto, las manifestaciones contra Ortega continuaron el domingo pasado en algunos municipios de Nicaragua, sin informaciones que mostraran violencia, y los estudiantes anunciaron una marcha.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.

Nicaragua está sumergida en la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente. En esta ocasión su gobierno ha supuesto un abuso total sobre el pueblo.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo que tanta polémica ha suscitado en torno a su forma de ser y cómo se comporta ante el pueblo nicaragüense, comenzaron el 18 de abril último, por unas fallidas reformas de la seguridad social y fueron aumentando hasta exigir la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.- Efe