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Los niños saharauis, el futuro de un pueblo

La acogida de 94 menores saharauis refuerza los vínculos de Navarra con un pueblo que lleva más de 40 años malviviendo en campamentos y esperando un referéndum de autodeterminación bloqueado por la comunidad internacional

Jueves, 26 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Alrededor de 4.000 menores saharauis han viajado a España este verano huyendo de las duras condiciones del desierto argelino. Un grifo, un interruptor de luz, el mando de la televisión, los columpios del parque, la piscina, el cine... todo es nuevo y un lujo para la mayoría de estos menores acostumbrados a la durísima vida en los campamentos. En apenas dos meses el proyecto Vacaciones en Paz les brinda un sinfín de oportunidades como hacerse revisiones médicas que resultan imposibles en las haimas de refugiados, recibir formación, mejorar la dieta y huir de temperaturas que superan, ahora en Tindouf, los 40 grados. Sin embargo, no resulta fácil mantener viva la llama saharaui con tantos conflictos abiertos en el mundo. Lo sabe la Asociación Navarra de Amigos del Sáhara (ANAS) que, junto a la Delegación saharaui, trata de buscar cada año nuevas familias para que los chavales conozcan una nueva vida y, de paso, estrechar los vínculos entre familias y pueblos. La solidaridad navarra se ha vuelto a demostrar con la acogida este verano de 94 menores distribuidos hasta el 25 de agosto por diferentes hogares, y que va más allá de un gesto de ayuda humanitaria. Es una solidaridad con la causa saharaui. La condición de refugiado durante más de cuarenta años ha generado mucha pobreza, dependencia de la ayuda humanitaria que ha sufrido numerosas restricciones y graves consecuencias en la salud de la población, además de desgastar a muchos de los jóvenes que creyeron en la liberación del Sáhara pero que no participaron en la lucha armada. El Frente Polisario lleva 25 años esperando el referéndum de autodeterminación que prometió Naciones Unidas en el momento en que se acordó la paz con Marruecos. La falta de una salida política y el bloqueo al referéndum, por parte de Marruecos y sus aliados en el Consejo de Seguridad de la ONU, han minado moralmente a la población. Muchos refugiados se encuentran en el territorio ocupado por Marruecos, separados por un muro de 2.700 km, donde sufren constantes violaciones de derechos humanos. Por eso Uxue Barkos agradeció ayer el esfuerzo de las familias para que “la causa del pueblo saharaui no se olvide”. En realidad a ellas les compensa con creces la experiencia de poder compartir la talla humana y la fortaleza de estos chavales. Porque el pueblo saharaui seguirá resistiendo, reconocía ayer su delegado, Badabi Benamar.

etiquetas: editorial, saharauis

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