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Tudela | El encierro

A falta de peligro, pelajes

Los astados blanquinegros de Pereira cumplieron el trámite en 2’28’’

Un joven fue trasladado al hospital con contusiones pero no necesitó ingreso

Fermín Pérez-Nievas I. Porto/U. Beroiz/J.A.M. - Viernes, 27 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Últimos metros de la avenida de Zaragoza con la manada unida, aunque estirada, y los mansos por delante.

Últimos metros de la avenida de Zaragoza con la manada unida, aunque estirada, y los mansos por delante.

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Últimos metros de la avenida de Zaragoza con la manada unida, aunque estirada, y los mansos por delante.Los morlacos de José Manuel Pereira entran en la curva de la avenida de Zaragoza.Uno de los astados hace por un mozo que se había caído.Inicio de la calle Almajares (antigua Camino Caritat) donde se ven los distintos pelajes y las vallas llenas de público al fondo.Entrada en la avenida de Zaragoza con un toro abriendo manada.Uno de los pocos derrotes que se pudieron ver ayer.
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tudela- A falta de momentos de emoción, el encierro con astados portugueses de José Manuel Pereira sirvió como clase práctica para aprender los distintos tipos de pelajes que puede tener un toro. Y es que los astados que hicieron una de las carreras más rápidas que se recuerdan (lo mismo escribimos el miércoles pero los de ayer rompieron el crono en 2 minutos y 28 segundos, nueve segundos antes), mostraron todo tipo de variantes dentro del pelaje taurino blanquinegro. Por los 850 metros del recorrido se pudieron ver aparejados, berrendos, aldiblancos, fajados, calzones, y son tan complicados y específicos los términos que seguro que los especialistas pondrían “peros”. Lo cierto es que la carrera fue limpia y rapidísima. La manada pasó sumamente agrupada durante todo el recorrido, sin caídas con consecuencias ni derrotes de importancia (más allá de algunos a mitad de la calle Almajares). Al llegar a la avenida de Zaragoza, algunos rostros conocidos de los encierros de Pamplona tomaron el mando y guiaron a la manada prieta, pero con generosidad en las carreras, hasta la curva de la plaza de toros donde la caída de un mozo originó un pequeño susto. Uno de los morlacos se giró pero no hizo ademán de empitonar y aunque el joven I.A., de 22 años y de Pamplona, pareció tener una rotura de rodilla en un primer momento y se le trasladó, finalmente solo fueron contusiones y no necesitó ingreso. El número de corredores se incrementó en el segundo encierro y día grande de Tudela pero sigue sin llegar a las cifras de años anteriores.

en corto

Atenciones. Además del herido en el encierro, se produjeron tres atenciones más en el tiempo de las vaquillas. Los heridos fueron dos vecinos de Tudela (A.K., de 30 años, y Y.K. de 24) con erosión en el codo izquierdo y herida facial y erosiones varias, y uno de Murchante de 35 años (D.E.A.) con contusión en pierna izquierda. En ninguno de los casos se requirió traslado.

Pelea. La Policía Foral tuvo que actuar en una pelea entre unos vecinos y los usuarios de un cuarto de fiestas. Los vecinos se quejaron del ruido del cuarto en la calle Rúa y la discusión terminó en una agresión sobre un menor.