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TUDELA | LA PROCESIÓN

Entre la devoción y la asfixia

La procesión de Santa Ana reunió a miles de personas, a pesar del insoportable calor
De nuevo, la desorganización provocó que el desfile se alargara durante dos horas y media, con parones interminables

Nieves Arigita Unai Beroiz - Viernes, 27 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Santa Ana y San Joaquín son recibidos por los gigantes, de vuelta a la catedral, tras la larga procesión de ayer.

Santa Ana y San Joaquín son recibidos por los gigantes, de vuelta a la catedral, tras la larga procesión de ayer. (UNAI BEROIZ)

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Santa Ana y San Joaquín son recibidos por los gigantes, de vuelta a la catedral, tras la larga procesión de ayer.

tudela- Ni la lucidez con que en otros tiempos se diseñó el entramado de callejuelas del Casco Viejo tudelano para evitar la canícula estival, soportó ayer el calor que, como ya anunciaban los meteorólogos, estaba previsto que descargara su furia en el Valle del Ebro. El día grande de las fiestas de Tudela se desarrolló entre la devoción y la asfixia. Sin exagerar. No ayudó a pasar el trago la desorganización que hace ya muchos años reina en este desfile sin orden ni concierto, que arrancó con la Comparsa de Gigantes y Cabezudos a las 12.00 y terminó casi dos horas y media después, con la llegada de una Corporación encabezada por el edil socialista José Ángel Andrés, y la banda municipal.

Lo dice todo el hecho de que mientras los gigantes giraban entre la plaza de San Salvador y Mercadal, a los walkiesde Policía Municipal y Protección Civil les llegaba el mensaje de que la imagen de Santa Ana salía, por fin, de la puerta Este de la catedral, después de haber sido colocada sobre las andas de los portadores, auténticos titanes, ayer, de un recorrido que se antojaba interminable. Entre un punto y otro, nadie sabe ningún año por qué, mediaban casi 40 minutos de paso lento. Dos pasos, parada. Dos pasos, parada. Dos pasos, parada...

a la búsqueda de acomodoLos tudelanos y tudelanas más espabilados supieron buscar los lugares de sombra para esperar la llegada de la imagen de la patrona. Y ya, en otro nivel, hubo quién encontró la fórmula para ver la procesión, no solo a la sombra sino también sentado. El encuentro de la patrona con Santa Ana la vieja, que se asoma cada 26 de julio a la puerta de su casa, la iglesia de la Magdalena, para saludar a su tocaya con una reverencia, volvió a concitar el interés del público, aunque en esta ocasión, el sol impenitente hizo que algunos decidieran cambiar de ubicación, adentrándose en Caldereros. A la altura de la plaza de San Salvador, se habían montaron auténticas gradas para ver pasar el desfile. Y como la experiencia es y siempre será un grado, los vecinos más veteranos ocuparon los mejores sitios, ramito de albahaca en mano, abanico y silla plegable. Sobre los habituales chismorreos que acompañan a este encuentro, el alcalde Eneko Larrarte volvió a desfilar con la Comparsa de Gigantes, saludando a propios y extraños.

No hubo salidas de tono ni en su contra ni al paso de la Corporación en la que el PSN porta la vara de mando, mientras UPN y PPN abanderan el grupo vestidos de gala. La llegada a la catedral, tras el periplo callejero a casi 38 grados, fue recibida con aplausos y un último baile de los gigantes.

curiosidades

Cuando no salía la imagen. Las únicas veces en la historia que la imagen de la patrona no salió en procesión fue en 1932 y en 1933, durante la segunda República.

San Joaquín. La figura procesiona en segundo plano. Representa al marido de Santa Ana, aunque tiene sus propios devotos.

costumbres

Albahaca y pochas. Es tradición el día 26 de julio, día grande de las fiestas de Tudela, llevar un ramito de albahaca en la mano o en el bolsillo de la camisa. Además, el plato estrella de la jornada son las pochas.