la carta del día

Trabajadoras familiares

Viernes, 27 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

ante las noticias aparecidas en la prensa respecto a la bajada de nivel de las trabajadoras familiares del Ayuntamiento de Burlada, las firmantes queremos puntualizar:

-El Trabajo Familiar (y en general la atención a personas en situación de dependencia en cualquier ámbito) es un sector laboral que tiene reconocida una formación específica. Desde el año 2006, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a la Dependencia, en su art. 36, recoge que los poderes públicos determinarán las cualificaciones profesionales idóneas para el ejercicio profesional.

-En el año 2008, la Resolución de 2 de diciembre de 2008 recoge el Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia en el que se especifican como necesarios para trabajar en el sector “(…) los títulos de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería establecido por el Real Decreto 546/1995, de 7 de abril (BOE de 5 de junio) o Técnico de Atención Sociosanitaria, establecido por el Real Decreto 496/2003, de 2 de mayo (BOE de 24 de mayo), y el Certificado de Profesionalidad, de Atención Sociosanitaria a Personas Dependientes en Instituciones Sociales, regulado por el Real Decreto 1379/2008, de 1 de agosto (BOE de 9 de septiembre) (…)”.

-Los niveles son algo a definir por las administraciones y las empresas contratadoras. En el Estado se regula de diferentes formas, por ejemplo, en Cataluña existe la figura de auxiliar de ayuda domiciliaria para la que se exige menos formación. No parece de recibo rebajar el nivel ya adquirido por una plantilla para que pueda trabajar personal sin formación. Como profesionales, entendemos el camino al revés. Cuanta más formación mejor para el servicio, para las personas usuarias y para las plantillas.

- Para entrar en la Administración, como es el caso del Ayuntamiento de Burlada, han de realizarse unas pruebas. Se entiende pues que la formación es imprescindible.

-Las trabajadoras del sector nos hemos esforzado durante años para adquirir la formación necesaria. Aunque en muchos casos en su momento no nos haya sido exigida para poder ejercer nuestro trabajo, nuestra responsabilidad y la necesidad de adecuarnos a las exigencias profesionales nos ha llevado a realizar el esfuerzo de compatibilizar el trabajo y nuestra vida personal con la formación.

-Nuestra profesión exige formación continua, y más en el caso de las trabajadoras familiares, cuyo puesto de trabajo es un domicilio en el que la toma de decisiones es fundamental y se hace en soledad. Además, es necesaria una capacidad personal para el trabajo. No trabajamos con tornillos, trabajamos con personas en situación vulnerable y no todo el mundo está capacitado para hacerlo.

-Nuestra profesión, como cualquier otra, es un nicho de mercado para hombres y mujeres, que buscan un trabajo y que cumplan un perfil de habilidades personales y conocimientos adquiridos mediante la formación. Ni más, ni menos.

Firman esta carta: Marisa Olite Cambra, Arantza Irigioen García, Virginia Ubanell Lopez, Mar García Etxarren, Mª Paz Ilundain Oloriz, Ana Giles Olaya, Ana Isabel Ugarte Aguinaga, Berta Larrayoz Iribarren, Amaia Aldasoro Azkarate, Amaya Díaz Sádaba, Conchi Espinosa Gómez, María Igea Dallo, Ana Zurbano Sánchez, Idoia Olleta Parado, Mª Jesús Murugarren Suescun y Stella Poderoso Dalla Stella, trabajadoras familiares del Equipo Municipal de Atención Domiciliaria (EMAD) del Ayuntamiento de Pamplona