¿El TAV por Ezkio?

Arturo Carreño Parras Exjefe de estación. Altsasu. - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Como dice el refrán “éramos pocos y parió la abuela” o “si no quieres taza, taza y media”. Es escalofriante que los gobiernos autonómicos y el Gobierno central (recién llegado), y después de recibir un informe muy negativo del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea, continúen ejecutando las plataformas para el TAV tanto en Navarra como para la Y vasca, aún sabiendo que este tren no va a solucionar el problema del transporte ni en Navarra ni en Euskadi ni en España porque, como venimos insistiendo, hay otras alternativas mucho más económicas, sostenibles y ecológicas, y mucho más vertebradoras para los pueblos y ciudades. Si el proyecto del Ministerio de Fomento para el corredor navarro es insostenible por donde lo mires (Pamplona-Sakana-Llanada Alavesa-Vitoria-Gasteiz) , la idea de cambiar el trazado y hacerlo por la sierra de Aralar para conectar en Ezkio-Itsaso es tan terrorífica como costosísima (1.400 millones más). Como digo yo y también muchos analistas, economistas y personas muy cualificadas, cómo es posible que estas construcciones faraónicas, y cuando un Alto Tribunal de Cuentas de la UE no lo ve viable por cuestiones como: insuficiencia de viajeros, sobrecostes altísimos, plazos muy alejados de ejecución, no apto para mercancías, etcétera, no logramos entender que existiendo posibilidades de adecuar el trazado actual desdoblando la vía entre Castejón y Altsasu, con un buen cerramiento, posibilidad de incorporar el tercer carril..., los grupos políticos que conforman tanto el gobierno de Navarra, como en la CAV, se encuentren en una situación muy delicada por no aceptar el TAV-AVE, cuando existe la posibilidad de hacer mucho mejor las cosas. En cualquier caso, el ministro de Fomento de este nuevo gobierno debería tener en cuenta el informe del Tribunal de Cuentas de la UE y cambiar el chip, de lo contrario no avanzaremos nada y gastaremos lo que no tenemos sólo para viajeros de alto poder adquisitivo, y además las mercancías tendrán que seguir atascando las carreteras y autovías y las estaciones de ferrocarril se irán cerrando a marchas forzadas.