UN EQUIPO COMPROMETIDO CON EL ENTORNO

El pulmón verde de Burlada respira con fuerza

Rosa Castro es una de las encargadas de cuidar el parque municipal de Burlada así como las distintas especies de aves que habitan en él

Sofía Sánchez /Patxi Cascante - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Rosa Castro, una de los tres miembros que cuidan cada día el parque municipal de Burlada, y las distintas especies de aves que lo habitan.

Rosa Castro, una de los tres miembros que cuidan cada día el parque municipal de Burlada, y las distintas especies de aves que lo habitan. (PATXI CASCANTE)

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Rosa Castro, una de los tres miembros que cuidan cada día el parque municipal de Burlada, y las distintas especies de aves que lo habitan.

“Además de zonas verdes, tenemos especies de aves que dan vida al parque”

Pamplona- Durante todo el año, el pulmón verde de Burlada late con fuerza, pero en los meses de verano y hasta el comienzo del curso escolar, mucho más. Niños y mayores visitan a diario este precioso espacio verde lleno de naturaleza y distintas especies de aves, en un entorno que permite a cualquiera despejarse del bullicio y poder disfrutar de sus jardines.

La historia de Rosa Castro, de 54 años, y su pasión por la jardinería, comenzó hace 13, tras finalizar sus estudios en la Escuela Agraria. Posteriormente, comenzó a trabajar en el Ayuntamiento de Burlada en ámbitos de jardinería pero desde hace un año se dedica íntegramente al cuidado de las zonas verdes y de las aves de este hermoso jardín. El equipo que cuida del parque está formado por tres personas que, junto a Rosa, hacen que este espacio siga con vida. Ella trabaja por las mañanas, y sus compañeros van turnándose las tardes y los fines de semana.

En cuanto a sus funciones, Castro asegura que “hacemos labores de jardinería, limpieza de baños, papeleras, zonas verdes, también mantenimiento de las jaulas y de los animales. Suele haber eventos en el parque y sobre todo ahora en verano hay mayor sobrecarga de trabajo ya que viene mucha más gente a pasear, se mancha más y por tanto hay que hacer más labores de limpieza”.

Además, el parque es mucho más que zonas verdes y paseos, ya que alberga a numerosas especies de aves en su interior. Tal y como afirma Rosa “en cuanto a jaulas tenemos la voladera grande, otra más pequeña y también un recinto que es un estanque de gran tamaño donde tenemos especies de mayor tamaño como los cisnes y los ansarones, aves que no pueden volar porque sino se irían. Donde más especies habitan es en las jaulas de arriba, tendremos alrededor de diez tipos de aves distintas como canarios, diamantes mandarines, ninfas... En la de abajo se encuentran agapornis de dos especies diferentes, una aratinga y un pirura, dos loros que nos han traído del Centro de recuperación de la fauna de Ilundáin”.

En cuanto al cuidado de estas aves, “requieren un cambio diario de bebedero y comedero, y sobre la alimentación hay que tener mucho control porque ahora tenemos una superpoblación de diamantes. Nos ha pasado otras veces que si una especie es dominante o hay muchos y uno no está atento, otras especies pueden quedarse sin comer, y como además es época de cría hay que vigilar más. Además, de vez en cuando les echamos fruta ya que hay una frutería de Burlada que colabora con nosotros y de vez en cuando nos dona hojas de lechuga, productos que se pican y ya no puede vender... Nos facilitan un par de veces a la semana y así les ponemos más variedad”.

La limpieza de los estanques también es muy importante ya que el agua ahí está estancada y no sigue un ciclo de circulación y limpieza natural. “Nos gustaría sacar tiempo y poner una bomba en la jaula de arriba para que el agua recircule. El agua solemos cambiarla en verano, ya que se pone peor con las algas y el calor, al menos una vez cada dos semanas en el estanque de arriba. En el de abajo intentamos que sea cada más tiempo, ya que son muchos los litros de agua los que hay que echar y al final hay que conseguir que no sea un gasto excesivo. Además, hay que rastrillar los suelos para limpiar las cáscaras y los excrementos”.

Al ser un lugar de paso en la localidad, “es visitado a diario por mucha gente como abuelos con niños, familias, jóvenes, deportistas... A la tarde hay mayor afluencia, sobre todo en el mes de mayo, cuando aun no se han abierto las piscinas. También vienen colegios y les hacemos visitas guiadas a la jaula sobre todo en primavera y en otoño”.

Cuando estuvo la escuela taller se hizo una reforma donde se incluyó un pequeño paseo dentro de la jaula para que pudieran entrar los niños para ver las especies que hay, los nidos y las plumas, “por eso hicieron lo de la jaula.”, aseveró Castro. “Hay gente muy respetuosa como niños, familias y abuelos que vienen a disfrutar del parque y de los pajaricos pero también hay gente que no es tan respetuosa. Ahora, desde que el bar está abierto se dejan las puertas del parque abiertas y por eso quizás hay más vandalismo, ya que no se restringe la entrada a ninguna hora del día. Gamberrillos siempre hay”.

Algunas de las aves han sido traídas del Zoo de Santillana del Mar, como los faisanes. Otras especies como la pava real y el cisne las trajo el veterinario, así como un ganso al que le habían atacado unos perros. Los agapornis y los loros han sido donaciones de la gente y, según Rosa, “en cierta manera me parece un problema ya que la gente coge una mascota, luego se aburre de ella y ya no sabe qué hacer. También nos trajeron de guarda mayor un faisán plateado y otro dorado que habían encontrado sueltos por el campo”.

Además, Rosa destaca que hacen intercambio de especies con distintas asociaciones y centros. Una de ellas, con La Granja Escuela Basabere. “Hace dos años teníamos pavos reales y les dimos una pareja y ellos nos dieron una pata mandarina. Senda Viva también se llevó algún pavo real y nos trajeron los diamantes mandarinos, gorriones de java, agapornis y codornices. Creo que es una manera muy bonita y así el parque siempre va a tener mucha riqueza de especies”, relata.