Navegantes surcando las aguas del río Ega

Dos cuadrillas de jóvenes construyeron sus barcas y descendieron ayer por estella-lizarra

Un reportaje y fotografía de Maite González - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los jóvenes que ayer participaron en la bajada del Ega con sus embarcaciones.

Los jóvenes que ayer participaron en la bajada del Ega con sus embarcaciones.

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Los jóvenes que ayer participaron en la bajada del Ega con sus embarcaciones.

Las aguas del Ega fueron surcadas ayer por dos embarcaciones de jóvenes navegantes, dentro de la bajada del río impulsada desde el área de Juventud en estos días de verano. Aunque en la cita en un principio iban a participar media docena de barcas, finalmente por distintas circunstancias fueron dos las embarcaciones que llegaron ayer al agua. Ambas cuadrillas participantes le echaron ganas y demostraron buen humor en el recorrido, que discurrió entre el puente de la Vía y la zona del Santo Sepulcro, en Estella-Lizarra.

Por un lado, la primera de las embarcaciones fue bautizada como El Braulio. Los jóvenes integrantes de la cuadrilla que construyeron esta barca relataron que “nos gusta mucho un juego que se llama Brwal Stars y por ello hemos decidido ponerle ese nombre”. La barca la realizaron Ioritz Vicuña, Mikel Álvarez de Eulate, Diego Maeztu y Hugo San Pedro. Estos cuatro jóvenes explicaron que la embarcación estaba formada por dos ruedas de tractor, un palé, cinchas, tablas cruzadas para que no se moviese “y mucha cuerda y cinta aislante”.

Este grupo relató que han participado ya otros años “y nos parece una actividad divertida para hacer en el verano”. Junto a ellos, la segunda embarcación que se echó ayer al río Ega se denominó El Cuy Móvil, en homenaje al Cuy, un animal típico de Sudamérica, tal y como relataron los chicos que la realizaron, David y Manuel Cedrón, Danny Tipán y Elmer Mariscal.

Esta cuadrilla indicó que se trataba de la primera vez que participaba en esta bajada del Ega. La barca era contundente y se realizó con cuatro bidones de 180 litros en los extremos, tablas, palés de plástico en la base, bridas y plástico. Sus tripulantes se vieron en la necesidad de ir deshaciéndose de material en la orilla según avanzaba el trayecto para dar ligereza al barco.