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Mujeres de altura

Marta Peral, Sandra Baquero y Alicia Cornago son las primeras en conseguir hacer bailar a los gigantes de tudela

Un reportaje de Fermín Pérez-Nievas. Fotografías Unai Beroiz - Domingo, 29 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Un momento en que las tres entran al mismo tiempo en sus respectivos gigantes para bailarlos.

Un momento en que las tres entran al mismo tiempo en sus respectivos gigantes para bailarlos. (UNAI BEROIZ)

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Un momento en que las tres entran al mismo tiempo en sus respectivos gigantes para bailarlos.

no son ni mucho menos las primeras mujeres que llevan un gigante, pero sí son las primeras tudelanas que lo hacen. Marta, Sandra y Alicia desde el pasado 24 de julio forman parte ya de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Tudela. Bien es cierto que, en su caso, vivían rodeadas de personas que estaban en relación con las enormes figuras de más de 60 kilos de peso que llenan las calles de la capital ribera de animación, por lo que sus fiestas ya giraban en relación a estos reyes.

La más benjamina de todas, Sandra Baquero (21 años) ha vivido siempre cierta atracción hacia los gigantes, incrementada porque “mi tío es uno de los txistularis que toca con Catalina de Foix”. La entrada del hermano de Alicia Cornago (28 años) en la comparsa hace dos años desató sus ilusiones “siempre que podía iba a verlo bailar” y como mujer valiente que es se preguntó “igual yo puedo bailarlos también, ¿por qué no?”. Por último, el caso de Marta Peral (45 años) es simplemente pasar a formar parte de un mundo que ya le rodeaba por los cuatro costados. “Mi tío bailaba los gigantes, mi primo baila los gigantes, mi marido baila los gigantes y mis hijos son unos apasionados de los gigantes”, así que simplemente decidió integrarse en ese mundo.

ensayosLas tres iniciaron los primeros entrenamientos hace tres meses, después de que aceptaran su propuesta en la comparsa que, a su vez, buscaba mujeres para fortalecer un grupo de 22 personas. “Yo iba todo el día con los gigantes así que cuando Íñigo Castellano, el responsable, me propuso entrar dije, ¿por qué no?”, explicó Sandra. Tras los primeros contactos con las figuras comenzaran a aprender a levantarlas y caminar con ellas. Con el tiempo se hicieron a su peso y a su caminar. Los entrenamientos se sucedieron y conforme se acercó la fecha de las fiestas de Santa Ana se multiplicaron hasta el extremo de que las últimas tres semanas ensayaron todos los días. “Me parece que en esto es más importante el equilibrio, por la altura, que la fuerza. Es importante saber dominar el peso, porque al principio, con esa altura se te va por todas partes. Por eso es muy importante el equilibrio, es fundamental”, analizaba Sandra. Junto a ella Marta, la más veterana de las tres, añadía “nos imaginábamos que pesarían, eso ya sabíamos pero además del equilibro la maña y el fondo son fundamentales para poder aguantar, sobre todo el día 24 de julio”.

Las tres integrantes de la comparsa se miran y se sonríen recordando su bautizo de fuego con Sancha (Sandra), Oneka (Alicia) e Íñigo (Marta) las figuras que portan y hacen cobrar vida cada una de ellas. “La verdad es que fue muy duro. Muy distinto a todo lo que habíamos vivido y no pudimos ni almorzar ni descansar pero estuvo muy bien”, apuntaron las tres a un tiempo.

Todos los días los 22 integrantes de esta comparsa, que hace escasos años añadió dos nuevas figuras (Oneka e Íñigo) a los tradicionales Sancho el Fuerte, Sancha, Juan de Labrit y Catalina de Foix, recorren las calles del Casco Viejo de Tudela, flanqueados, normalmente, por los cabezudos que se abren camino a golpes entre los más pequeños. El próximo lunes la comparsa se despedirá y Sandra, Marta y Alicia habrán cumplido uno de sus sueños, bailar y caminar entre gigantes.