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LA HISTORIA DE LAS FIESTAS

El vendaval navarro

Se cumplen 75 años desde que el diestro tudelano Julián Marín tomó la alternativa en Pamplona | Considerado por muchos el “torero más grande que ha dado Navarra”, con 14 años toreaba becerras

Julián Marín Mencos - Martes, 31 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Foto de un reportaje de Julián Marín realizado por la revista ‘Life’.

Foto de un reportaje de Julián Marín realizado por la revista ‘Life’. (CEDIDA)

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Foto de un reportaje de Julián Marín realizado por la revista ‘Life’.Julián Marín paseado a hombros por las calles de Tudela hasta su casa tras la corrida del 26 de julio.Julián Marín (dcha) tomando la alternativa en Pamplona (7-7-1943).

tudela. Nadie sabe cómo le vino la afición a Julián, no tenía antecedentes familiares y su propia familia, al menos en los inicios, hizo lo posible por quitarle de la cabeza esta descabellada profesión, de hecho tuvo que luchar contra viento y marea para salirse con la suya. Con solo 14 años comenzó a escaparse a capeas y fiestas de los pueblos, a torear becerras aquí y allí, todo por quitarse ese gusanillo que nace en los toreros y que les tiene la mente absorbida de por vida. Como ejemplo, en 1935 Julián fue anunciado en un cartel para matar su primer novillo en Castejón, engañando a sus padres, el futuro matador de toros partió con el Cubano hacia allí dispuesto a darlo todo. Pero su inició se frustró antes de comenzar, ya que uno de los programas de mano cayó en manos de su madre y en el momento de hacer el paseíllo, Julián fue detenido por petición de sus padres, contaba 16 años.

Lejos de amilanarse, con ese tesón y esa perseverancia que tienen los grandes, lo de Castejón le espoleo aún más y poco a poco fue convenciendo a sus padres de que quería ser torero y que no había forma de convencerle de lo contrario, corría el año 1936. Ese año comenzó a nacer para las plazas el mejor torero navarro. Torero que, haciéndome eco del libro Julián e Isidro Marín que publicó Luis María Marín Royo y del que he tomado bastante documentación, toreó la friolera de 161 novilladas, (106 sin picar y 55 con picadores). Todos los críticos coinciden en que su toreo era valiente, sin artificios, tenía grandes recursos, dominio absoluto de la técnica taurina y de que era un formidable lidiador y gran estoqueador. “Solía comenzar sus faenas con ambas rodillas en tierra y las terminaba con una gran estocada”, dice alguno de ellos. En una crónica de La Vanguardia, se decía “si Julián echase un poco de teatro a su arte, delante de él no habría nadie pero es navarro puro y en aquella tierra hermosa se desconoce la ficción”.

Pero además era un torero innovador y en su época de novillero, en concreto en el año 1942, toreando en Valencia, inventó un pase inédito hasta entonces que un crítico taurino de esa ciudad bautizo como Marinera.

la alternativa

Durante sus años de novillero Julián cosechó éxitos sonados y todo presagiaba que sería un torero de postín, una vez doctorado, pero el año de la alternativa de Julián no comenzó bien.

En marzo toreó en Valencia sin demasiado éxito y en abril lo hizo en Madrid. En la capital, al parecer, la faena a su segundo toro prometía ser grande y de repercusión en su carrera profesional según los críticos, pero una gran cornada le arrebató ese triunfo. Aparte de los graves daños en el muslo, la cornada le privó de la gloria y lo tuvo apartado del toro unas semanas perdiendo muchas novilladas apalabradas. En mayo de ese año 1942, sin reponerse aún de la cogida madrileña, toreó en Málaga pero al no estar en plenas facultades nuevamente fue empitonado y se le escapó el triunfo. Luego torearía con mejor suerte en Talavera de la Reina, Bilbao y Valencia aunque sin conseguir cortar ninguna oreja.

Y de esta forma llegó la alternativa el 7 de julio de 1943, la ciudad elegida, como no, Pamplona. Julián, que por culpa de la cogida de Madrid apenas había toreado, alternaba con Pepe Bienvenida del que recibió los trastos y con Manuel Rodríguez Manoletetestigo del evento. No podía haber mejor cartel para la alternativa del que se ha considerado “mejor torero navarro”.

Sin embargo, y al contrario que le pasaría a su hermano Isidro que lograría un gran triunfo en su alternativa, los toros no acompañaron esa tarde idílica al bueno de Julián. La ganadería era de Samuel Hermanos. El primer toro, el de la alternativa, se llamaba Florido y se fue parando a lo largo de la faena privando a Julián de su primera oreja como matador. Según las crónicas, “Julián lo recibió con cuatro lances con quietud y una verónica ajustada. Aplausos. El toro entró con poder a los caballos y Julián le hizo un quite con adorno muy aplaudido”. Tras esto Pepe Bienvenida entregó la muleta y la montera a Julián y ambos se fundieron en un caluroso abrazo. Julián brindó al público. Dio tres pases por alto muy quietos, aplausos, redondos y hasta aquí llegó el toro, poco a poco se había ido parando, llegando agotado al final de la faena. Julián siguió la faena con pundonor y aplausos pero no acertó con la espada y la oreja tuvo que esperar. Recibió ovación y el toro pitos en el arrastre”.

La suerte le fue esquiva ese día, los cronistas escribieron al día siguiente que “los dos toros únicos mansitos que salieron al redondel fueron para el recién doctorado”. En el sexto Julián lanceó bien, y fue aplaudido, pero el toro se fue parando, Julián comenzó a muletearlo cada vez más cerca pero el toro era bronco, remoloneaba y tuvo que entrar a matar, finiquitando la faena con un pinchazo y una estocada. Nuevamente Julián fue despedido con aplausos y el toro con pitos.

Sin embargo aquella tarde no fue mas que un nubarrón en la soleada trayectoria de Julián, un día mas tarde, el 8 de julio, volvió a torear en Pamplona y tras un primer toro, peligroso al que poco pudo hacer, por fin le tocó un toro bravo que recibió 6 puyazos y al que realizó (según el libro Julián e Isidro Marín) “una faena muy valiente y emocionante, toreando entre los cuernos del toro y jugándose la piel”. Tras matar de dos medias estocadas, Julián recibió la primera oreja como matador de toros.

Aun torearía el día 10 de julio en Pamplona, en un festival benéfico, en el que Julián cortó dos orejas y rabo. Pero lo mejor estaba por llegar y fue en las fiestas Santaneras de Tudela.

la confirmaciónEl día grande de ese 1943, el 26 de julio, Julián alternaba con El Estudiante (que sustituía a Pepe Luis Vázquez) y con Manolete. Julián lanceó bien a su primero, se superó en un quite por faroles que hizo enfervorecer al público y brindó a las gradas de Tudela. Julián comenzó la faena por alto, cambió a la mano izquierda sacando tres naturales prodigiosos y siguió con molinetes y otros adornos. Tras dos pinchazos dejó una entera y el público le premió con una oreja y vuelta al ruedo. En su segundo toro, todo parecía dispuesto al triunfo, Trajinero dio tres buenos puyazos, el Cubano dejó dos pares de banderillas colosales y tras una faena magnífica de Julián y dos estocadas recibió dos orejas y rabo del segundo de su lote.

Julián conseguía triunfar en su tierra, sus paisanos estaban entusiasmados y emocionados por el arte de su torero sacaron a hombros al matador de la plaza y, de esta forma, fue llevado hasta su casa en Capuchinos atravesando su ciudad natal. Comenzaba así la andadura del que se conocería como Vendaval Navarro.

Sin embargo a Julián le costó bastante hacerse hueco en el escalafón toreril de España, tras sus sonoros triunfos como novillero comenzó como matador de toros de forma mas titubeante. De hecho el año 1943, el de su alternativa, no fue bueno y 1944 tampoco fue mejor, toreando tan solo 10 u 11 corridas aunque triunfando en todas ellas. Pero el pundonor y el tesón de Julián era enorme, logró vencer esas primeras piedras en el camino y a partir de 1945 su ascenso en el escalafón progresivo.

En el año 1945 toreó 34 corridas y se empezó a codear con los mejores, ese 1945 quedó segundo en el ranking de orejas cortadas en proporción al numero de toros matados, solo superado por Arruza y por encima del propio Manolete. A partir de ahí se abrieron las puertas de la leyenda de Julián.

Como efemérides de su carrera habría que destacar que el 11 de julio de 1951, en un caso único en la historia de la tauromaquia Navarra y raro en la de España, Julián dio la alternativa a su hermano Isidro que, admirador de su hermano, quiso seguir sus pasos.

Tras su despedida de los ruedos en 1953, Julián no abandonó el mundo lo que rodeaba al mundo del toro y, como su hermano Isidro, estuvo vinculado a él mientras tuvo fuerzas. Si bien Isidro siguió siendo doblador en los encierros pamplonicas y asesor en Pamplona o Tafalla, Julián se metió de empresario taurino siendo responsable de plazas como Tarazona, Tudela, Gerona, Arnedo, Corella, Andorra (Teruel). Asimismo dirigió el bar La Bolera que fue durante años un lugar de peregrinaje de toreros, maletillas y gente del toro además de otros famosos que por Tudela pasaban. Apoderó a algún novillero y hay que destacar que ayudó en sus primeros pasos al gran Paco Camino, con el que siempre le unió una gran amistad.

Desde que tomó la alternativa en 1943 hasta su despedida, en el año 1953, intervino en al menos 193 corridas, a las que habría que sumar las cerca de 35 que toreó en Sudamérica y Sudáfrica, estas mucho menos conocidas. Y no solo eso, Julián dejó su clase en 63 festivales mientras estuvo en activo y al menos 20 más tras su retirada. Salió a hombros en 471 ocasiones y cosechó grandes éxitos en Pamplona, Tudela, Valencia, Barcelona por citar algunas plazas.

No son pocos los historiadores y críticos que califican a Julián Marín como “el torero mas grande que ha dado Navarra” y del que bebieron los siguientes matadores navarros que siguieron después de él.

biografía

Tudelano histórico. Julián Marín Arnedo nació en Tudela el 14 de octubre de 1919 y tomó la alternativa en Pamplona el 7 de julio de 1943 con toros de Samuel Flores. Pepe Bienvenida fue padrino y en calidad de testigo actuó Manuel Rodríguez ‘Manolete’. Confirmó el doctorado en Madrid el 3 de junio de 1945 de manos del mejicano Carlos Vera Cañitas, en presencia de ‘Morenito de Talavera’, con toros de Graciliano Pérez Tabernero. A lo largo de once temporadas estoqueó 193 corridas de toros y se despidió del toreo en Pamplona el 18 de julio de 1953. En la corrida de la despedida le acompañaron el mejicano Juan Silveti y Juan Posada, frente a un encierro de la ganadería de Valverde. Murió el 9 de diciembre de 2000 poco después de cumplir 81 años. Julián Marín alternó con las figuras de su tiempo, gozó de gran cartel en las plazas de Barcelona y Valencia.