la carta del día

El Campeonato del duro

Por Pedro J. Soto Santos - Martes, 31 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Se llevó a cabo en el curso escolar 1969-1970, en el internado de una ciudad que por entonces contaba no con más de 21.000 habitantes, lo regentaba la compañía de Jesús de los PP Jesuitas. El título obedecía a que la inscripción para participar en el mismo exigía el previo pago de la cantidad de un duro(cinco pesetas de entonces), y consistía en jugar diversos partidos de fútbol en una especie de liga entre los diferentes cursos de bachiller de la época. Para algunos participantes era su primera participación, apenas se conocían pues además los alumnos provenían no sólo de los pueblos limítrofes, sino en una considerable mayoría del País Vasco y éstos estaban más acostumbrados al juego de la pelota que al fútbol, aunque entre los ilustres exalumnos figuraba aquel mítico jugador del Atlético de Madrid, Gárate, que todos observaban con cierta admiración en la orla de su promoción colgada en el vestíbulo, en un pasillo enorme, tanto de largo como de ancho, con sus baldosines de colores que adornaban la pared.

Por capricho del azar se enfrentaron en la final los alumnos de primero contra los de segundo de Bachiller, y en este último equipo se alineaba el jugador que más destacaba, era el portero, una especie del mítico Iríbar que por entonces era infranqueable. Aquella final, pues, no prometía el triunfo del equipo inferior, más bien las apuestas se decantaban en favor del equipo de segundo de Bachiller, y más con el guardameta aludido, sin embargo todo se decantó a favor del equipo de primero, teniendo en cuenta el inmortal e incrédulo gol que marco Irazusta, un gol olímpico, esto es desde el lanzamiento de córner directo a la portería sin que el reputado portero de segundo de Bachiller siquiera se lo podría creer, fue la guinda del campeonato, la sorpresa contra todo pronóstico, no sólo por el gol encajado, sino por el autor que más que fútbol había mamado pelota vasca. Final del partido, un gol a cero a favor de los de primero contra los de segundo, que contaban un año de edad más, casi nada, y el portero Altolaguirrea batido de esa manera.

Finalizado pues el partido de la final, y por tanto concluido el campeonato, faltaba por recibir el trofeo, no hubo copas de ganador, nada de eso, el trofeo consistía en repartir el dinero obtenido de las inscripciones entre los participantes, aunque el que con más ilusión se esperaba no era otro que el reparto de medallas ganadoras, entregadas en un acto solemne nada más ni menos que por los jugadores del Club Deportivo Tudelano de aquella liga coincidente con el curso escolar, y con la inauguración de su nuevo y actual estadio. Entonces militaba en una tercera división de más categoría que la actual, al autor del gol se la impuso, cómo no, el capitán del Tudelano, Marañón, y a los demás fueron turnándose los Astráin, Fausti, Belenguer, Díez, Baztán, Muniesa, Patús, Michelena, Altuna, Añón, Marcilla, Armendáriz;Lerchundi, Ayesa, Prat, Blázquez, Roldán, Jiménez, Altuna y Canario, estando en el banquillo como entrenador Miguel Fernández Lito. A un ablitero que formó parte de aquel equipo se la entregó, creo recordar Ayesa, todavía la conserva, lástima no tener documento gráfico de aquello.