Jugar, aprender y divertirse a través de la música es posible en el campamento urbano de Lodosa

Un grupo de 38 txikis acaba de concluir una intensa semana llena de canciones y bailes

María San Gil - Martes, 31 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Niños con las caretas de mimos que ellos mismos decoraron. Fotos: D.N.

Niños con las caretas de mimos que ellos mismos decoraron. Fotos: D.N.

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Niños con las caretas de mimos que ellos mismos decoraron. Fotos: D.N.Los peques escuchando la canción de ‘La Cenicienta’.

lodosa- Un grupo de 38 txikis de Lodosa acaba de finalizar con nota el II Campamento Musical Urbano Lodosa suena, una iniciativa que impulsaron el año pasado Miriam Ezquerro, Leticia García y Merche Roldán y que este año ha contado también con Carmen Ezquerro. Los niños y niñas, de entre 4 y 12 años, han aprendido, bailado, cantado y jugado a través de la música durante una intensa semana por las mañanas. Este domingo, como colofón final, celebraron una gran audición en el salón del colegio público Ángel Martínez Baigorri.

Con la temática de El carnaval, los más pequeños, explicaba Miriam, han realizado, en cuatro grupos, todas las actividades que les han preparado. Además, a lo largo de esta semana también han tenido contacto con instrumentos de viento y cuerda puesto que al empezar y acabar el día cantaban acompañados por el bombardino y la guitarra.

el día a díaDe 10.00 a 11.30 horas, informaban las monitoras, los niños han tenido sesiones musicales, cada día con una temática diferente.

De hecho, el sonido y el silencio lo han trabajado siendo mimos y el canto lo pusieron en práctica con la canción de la película La Cenicienta. Además, los peques se aprendieron una coreografía y estimularon la percusión corporal al son de la banda sonora de Piratas del Caribe y conocieron el ritmo a través del cuerpo haciendo las veces de policías y ladrones.

Todo esto, insistían, lo presentaron en público el domingo después de haber repasado todo el viernes y realizado un ensayo general el sábado.

Tras un breve recreo de 11.30 a 12.00 horas, los participantes de este campamento urbano se metían de lleno con las manualidades ya que cada canción y baile fue acompañado de algún elemento hecho por ellos mismos;decoraron las caretas de los mimos, elaboraron varitas mágicas y banderas piratas y construyeron porras y sacos de dinero que después utilizaron como instrumentos.

Para terminar las mañanas, los txikis disfrutaban con juegos de campamento, todos ellos, recalcaba Miriam, relacionados con la temática del día.

consolidaciónDe los niños que han participado este año, más de la mitad también lo hicieron en la pasada edición, algo que alegra a las monitoras. “Esta vez para nosotras ha sido más sencillo porque ya teníamos una base del año pasado, hemos corregido aquello que no nos gustó y mejorado en muchos aspectos. A pesar de que requiere un gran trabajo previo porque cada campamento parte de cero, ha sido más fácil porque ya sabemos qué cosas se pueden hacer con niños de tan diferentes edades y cuáles no. Lo bueno es que todos hacen lo mismo, es cierto que los mayores desarrollan más, pero intentamos que los pequeños sigan el hilo y no se pierdan”, apuntaba Ezquerro.

Además, y aunque muchos familiares apuestan por alargar el campamento, las encargadas de ponerlo en marcha, que esperan repetir el año que viene, creen que con una semana “es suficiente porque son días muy intensos y tampoco queremos cargar demasiado a los niños”.

Hay que recordar que se trata de una iniciativa que el año pasado contó con el respaldo vecinal puesto que fue uno de los proyectos que salió adelante en la votación de los presupuestos participativos y que en esta ocasión, y dado el alto grado de aceptación, el Consistorio ha habilitado una partida para ello.