Mesa de Redacción

Tahúres de la tercera edad

Por Rafa Martín - Miércoles, 1 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

andan revueltas las aguas en Catalunya. Y esta vez no es culpa de Puigdemont o del 155. Resulta que están cayendo notablemente las visitas a las residencias y centros de mayores. ¿Las vacaciones? ¿El calor? ¿Será que el inhumano desafecto hacia los ancianos ha llegado a extremos crueles? ¡Qué va! La normativa que regula el juego ha amargado a pensionistas y jubilados las tardes de asueto en residencias y centros de día, y con ello ha caído la asistencia vespertina. Los mayores jugaban a razón de la friolera cantidad de entre 5 y 20 céntimos el cartón y era, como en tantos lugares, una de las actividades que mayor fervor despertaba y que reunía a internos, familiares y amigos a la hora de la merienda. Pero ahora les puede caer 3.000 euros de multa. El juego está recomendado como estimulación, integración y terapia de memoria, pero al legislador le ha entrado la vena purista y empieza a ver ludópatas irredentos o tahúres peligrosos donde sólo hay entrañables ancianos intentando disfrutar con dignidad de su último tramo vital. Inclusos los Mossos han visitados algunos locales y el bingo ha quedado bajo llave cuales antros de perdición. Menos mal que en el Parlament ya hay una iniciativa para permitir que los mayores puedan seguir divirtiéndose y cantando la niña bonita o los dos patitos sin amenazas de sanciones. Qué menos.