A vueltas con el viejo Sadar y con Osasuna

Por Asier Larrea Oiartzun - Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Osasuna está debatiendo. O debiera. En el año 2017 Osasuna festejó el 50 aniversario del Estadio del Sadar y, en estos momentos, el debate sobre qué hacer con el campo está en el aire. La necesitad de cumplir con los requerimientos técnicos para la obtención de la licencia de actividad, unido a las cada vez más exigentes medidas requeridas por La Liga, han obligado a tomar decisiones en aras de tener un campo en condiciones para, dicho sea de paso, poder disfrutar de un campo más cómodo y accesible, acorde (aunque ya hayan pasado 18 años) al siglo XXI. Adicionalmente, en el Impuesto de Sociedades del ejercicio anterior, Osasuna tuvo un ahorro fiscal de más de dos millones de euros ante la Administración foral, con el compromiso de invertir 15 millones de euros antes del 30 de junio de 2019 y casi dos más antes del 30 de junio de 2020, que, viniendo de donde venimos, ahí es nada.

En este contexto sobre qué hacer con el campo, el club realizó un primer frustrado paso en una Asamblea extraordinaria, el pasado 3 de marzo. La propuesta de compra del estadio a su actual propietario, el Gobierno de Navarra, fue rechazada por una amplia mayoría de socios compromisarios. La falta de información de un plan trazado del proyecto en su conjunto, que cubriera la financiación, descripción de su ejecución, resultado final y plan de negocio de esta propuesta, fueron algunos de los argumentos esgrimidos por los socios, nada convencidos sobre la misma, muy deficientemente presentada y que claramente manifestaron que, aventuras desconocidas, las justas.

Tras varios meses de silencio desde la planta noble de El Sadar, el club, en vísperas de San Fermín, convocó a los medios de comunicación el día 4 de julio. El tema debía ser importante, o interesado, porque todos sabemos que nadie en la vieja Iruña presenta nada a escasas 48 horas del inicio de San Fermín;y menos, proyectos de carácter estratégico.

La presentación consistió en, bajo el paraguas de participativo, abierto y transparente, que queda muy bien y moderno, y fue una de las notas que se llevaron meses atrás en la Asamblea, presentar el concurso para la reforma de El Sadar, que los socios podrán votar en un día de partido y con una licitación máxima de 16 millones de euros. Esta propuesta de reforma integral deberá ser votada en una Asamblea general extraordinaria por los socios compromisarios, que deberán elegir entre esta opción y la de una reforma básica de carácter obligatorio. Entre tanto, en este periodo, los socios podrán hacer todas las sugerencias que estimen oportunas, en un buzón que se habilitaría a tal efecto.

Tras más de un mes de aquella rueda de prensa, el buzón de sugerencias al socio (participativo) sigue sin ponerse en marcha. Asimismo, a la espera de los proyectos que, supongo, estarán en cocina por parte de los estudios de arquitectura, seguimos a la espera de los detalles de la otra propuesta a confrontar con la reforma integral. Desconocemos el alcance de esa reforma básica, en cumplimiento de la normativa técnica y de los requerimientos de La Liga y el presupuesto que esta otra opción va suponer. No parece muy razonable presentar un proyecto un 4 de julio sin dar todas las claves y opciones de una forma completa.

Asimismo, tampoco sabemos el encaje de todas estas opciones con el dueño del campo, el Gobierno de Navarra, y la ciudad que lo asienta, Pamplona. Dada la envergadura del proyecto, y el carácter de agente relevante social y económico que representa Osasuna para Navarra, no basta con mirar a Real Sociedad, Athletic o Alavés y a las Administraciones Públicas en las que participan y salir, públicamente, sollozando un trato discriminatorio. En este punto, Osasuna debiera tener un Plan Estratégico formal que reflejara el proyecto de club dibujado y aprobado por sus socios, y en donde se pusiera encima de la mesa, adicionalmente, el impacto social y económico que dicho plan representa para Navarra. En ese momento, con ese trabajo previo, cualquier Administración se acercará. No se puede ir a pedir sin un trabajo previo, documentado, que te haga valedor de tu solicitud.

En conclusión, sigo con la triste percepción de que en Osasuna seguimos a salto de mata, sin entender a dónde vamos, por qué vamos y para qué, sin un proyecto común consensuado entre todos los socios y socias que nos permita definir el horizonte común para el que será nuestro 100 aniversario en 2020. Si queremos conservar nuestra identidad como club deportivo, de cantera, en donde el socio se sienta especial, en un fútbol que nada tiene que ver respecto a unos años atrás y en constante evolución, o se traza un Plan Estratégico, o este será el principio del fin del Club Atlético Osasuna como lo hemos conocido hasta ahora. ¿Debatimos?

El autor es economista y auditor de cuentas y socio (compromisario) del Club Atlético Osasuna número 3.833