Rodrigo Cortés apuesta por el terror con ‘Blackwood’

Cinco chicas y un internado son los ingredientes del filme, que adapta una novela clásica de los años 70

Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Rodrigo Cortés, durante la entrevista.

Rodrigo Cortés, durante la entrevista. (Foto: Efe)

Galería Noticia

Rodrigo Cortés, durante la entrevista.

madrid- El director de Buried y Luces rojas, Rodrigo Cortés, se mete de lleno en el cine de terror en su nueva película, Blackwood, una historia adaptada de una novela clásica para adolescentes que “empieza como un libro de Los Cincoy acaba como el rosario de la aurora”.

La descripción es del propio director quien explica que el cuento original de Lois Duncan -autora también de Sé lo que hicisteis el último verano- “era una historia de fantasmas para que las jovencitas estadounidenses vivieran sus primeros terrores”.

“Es verdad que se adscribe a claves genéricas, pero al final las acaba pervirtiendo;hay una película que emerge de la primera y que empieza a infectarla y a devorarla”.

mirada personal del directorProtesta el director de Concursante (2007) del concepto de “cine de encargo” que “alegremente”, dice, circula a modo de explicación sobre películas que, como esta, parten de un proyecto de un estudio interesado en dar “la mirada personal” de un director.

Así, Cortés explica que recibió “un borrador muy seminal que no estaba cerrado” de una novela de los años 70 que “hoy casi parece infantil y que leyó a los diez años Stephanie Meyer”, la productora y conocida creadora de la saga Crepúsculo, a la que “se le quedó grabada en el subconsciente”.

“Cuarenta años después, Meyer entendió que necesitaba un director que lo llevase a un terreno completamente distinto”, añade.

Y el espacio en el que se movió el autor de Buried (2010) fue el terror. Se contrató a Chris Sparlin, el guionista de aquella cinta en la que el actor Ryan Reynolds permanecía 90 minutos dentro de un ataúd, y se impusieron algunas normas, como “aportar la mayor elegancia posible a la narración, precisamente para no tratar a ningún potencial espectador adolescente con condescendencia”. En ese sentido, apunta que “no está dirigida a él, pero no le protege, le habla de tú a tú y se permite ser despiadada con él”.

luz, sonido y músicaHabla de Polansky, de Peter Weir y de Nicholas Roeg para explicar su debilidad por “expresar, no solo a través del texto, sino de la luz, del sonido y de la música un mundo que debía definir una experiencia sensorial”.

Esa misma elevación intelectual la propone Cortés en Blackwood a través de la historia de cinco chicas que no se conocen entre sí y que acaban conviviendo en un estricto internado como única salida a sus conflictivas vidas. La directora del centro, Madame Duret -Uma Thurman- está decidida a sacar de ellas la vena artística que intuye esconden en su interior y salvarlas gracias a su completa dedicación al arte. “Por primera vez en su vida, estas chicas están haciendo algo valioso. Y su reacción no es la rebeldía, sino que se entregan a los fenómenos que se producen en la película de forma sacrificial”.

Concede que le ha salido una cinta de género, que podrá verse desde mañana en las salas españolas, sobre todo, dice, “porque el género tiene una capacidad poderosísima, por encima del cine social, de comentar la realidad y puede convertir conflictos internos en amenazas externas”. - Efe