Cambiar el modelo productivo, la mejor política social

Por Mikel Buil - Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Queda mucho por avanzar en justicia social en Nafarroa y no será Podemos el que se muestre complacido y satisfecho con esta cuestión, pero tampoco vamos a permitir que la oposición mienta y promueva sin propuestas la descalificación de avances sustanciales que las fuerzas del cambio hemos conquistado muy a su pesar.

A las cosas por su nombre, esta sociedad ya no puede olvidar que la letra pequeña de los proyectos políticos de UPN-PSN-PP es esa letra que con sangre entra. Desahucios, recortes, desprotección, inseguridad envuelta en un insidioso silencio que ha cubierto durante décadas a los últimos y de un tiempo a esta parte ha amenazado a los penúltimos.

Este país se ha revelado, se ha vacunado contra los dogmas propuestos por la ultraderecha, esos que enfrentan a los penúltimos contra los últimos, y que impiden ver el gran beneficio económico que esta mal llamada crisis está suponiendo para esas élites producto de una transición democrática incompleta.

La irrupción histórica de Podemos Ahal-Dugu en la Cámara navarra con más de 46.000 votos y su propuesta estrella de rescate de la ciudadanía, llevó a las instituciones la demanda social de dotarnos de más derechos, de concebir las situaciones de mayor gravedad como una cuestión social, no individual, algo que a cualquiera puede sucederle (aunque sucede más a unas que a otros ¿verdad?) y ante lo que todos y todas debemos estar más y mejor protegidas.

Y de eso vienen tratando estos tres últimos años, de cumplir el mandato, de reflejar en el Parlamento, a través de las leyes, lo que la sociedad navarra ha reivindicado, más derechos y más seguridad económica, lo que a todos los efectos viene a suponer menos miedo, más libertad y capacidad de realización personal y colectiva. Y es que si un político solo tiene en la boca el no, no merece liderar. Ley de renta garantizada, ley de pensiones, leyes de vivienda, de conciertos sociales, de accesibilidad universal, cartera de prestaciones garantizadas… promesas cumplidas que incluso han elevado nuestra tasa de natalidad en tres años, aunque no suficientes ya que en Navarra hay recursos como para desterrar la amenaza de la pobreza severa y que ésta no penda sobre nuestras cabezas.

Por eso las comparaciones triunfalistas con otras comunidades autónomas respecto a las tasas de pobreza, suponen un grave peligro de conformismo y legitimación de esta estructuración social de la desigualdad tan extrema. En las comparecencias del vicepresidente de Derechos Sociales en el Parlamento, desde Podemos, solemos repetirle un mantra y es que por mucho que un responsable ejecutivo se vea en la obligación de rendir cuentas de los resultados, enfatizando como es lógico, los positivos, la cuestión social debe mirar siempre a un horizonte tan ambicioso que no cabe la plena satisfacción.

Y es que más allá de los datos positivos sobre la incidencia del trabajo desarrollado en estos tres años, que los hay y muchos: aumento del empleo, descenso en la tasa de pobreza, incremento exponencial de las personas atendidas en nuestro sistema de dependencia, construcción de viviendas para alquiler, etc., todavía hay tres brechas, por todos conocidas, sobre las que poner la atención y que deben suponer cuestiones de Estado para un gobierno progresista: la brecha de género, la brecha territorial y la brecha de edad.

Tres desigualdades estructurales que padecemos como población y que son los síntomas de un modelo productivo y social que sigue repartiendo pobreza, donde la asignación de encomiendas a las mujeres se definen por su escaso reconocimiento económico;donde el tejido industrial se concentra en Pamplona y comarca o donde la precarización de la juventud y la penalización de la experiencia laboral han hecho más valioso al becario que al veterano.

Por todo esto, las cifras positivas sobre el aumento de las atenciones generadas por un enorme incremento presupuestario del departamento de Derechos Sociales en relación al proyecto tacaño y recortador de UPN, no terminan de ser un indicador fiable para Podemos. Debemos centrarnos en el verdadero impacto que tenemos en la desigualdad social en un entorno estatal que no ayuda y con la firme convicción de que la cuestión social es absolutamente transversal y atañe al modelo productivo de nuestra comunidad.

El autor es parlamentario de Podemos Ahal Dugu

Este país se ha revelado, se ha

vacunado contra los dogmas

propuestos por la ultraderecha,

esos que enfrentan a los

penúltimos contra los últimos

Debemos centrarnos en el verdadero impacto que tenemos en la desigualdad social en un entorno estatal que no ayuda y con la firme convicción de que la cuestión social es absolutamente transversal