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El negocio del calor

La afluencia de las piscinas y la venta de ventiladores y aire acondicionado aumentan con la llegada de las altas temperaturas;por el contrario, las heladerías y las terrazas notan el bajón de quienes huyen de la ciudad para combatirlas

Un reportaje de Laura Garde | Fotografía Iñaki Porto - Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Sandra Pérez y su compañera, en la heladería Nadia, del paseo de Sarasate.

Sandra Pérez y su compañera, en la heladería Nadia, del paseo de Sarasate. (IÑAKI PORTO)

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Sandra Pérez y su compañera, en la heladería Nadia, del paseo de Sarasate.

La ola de calor ha dejado las calles de Pamplona casi desiertas. Con ellas, las piscinas, los establecimientos de venta de ventiladores y aires acondicionados, las heladerías y las terrazas intentan hacer negocio -”en el buen sentido”, como dicen sus responsables- de las altas temperaturas. Mientras los dos primeros aprovechan el tirón sin mucho esfuerzo, los segundos notan cómo los clientes buscan planes alternativos para salir del centro de la ciudad.

Ángel Azcona, gerente de las piscinas Anaitasuna, aseguró que -“como es lógico”- cuanto más calor, más gente se acerca a ellas. Allí ya tenían ganas de que llegase “de verdad” el verano: “El año pasado a estas alturas ya habíamos pasado varias olas de calor. Este junio ha sido muy malo. Las temperaturas subieron en San Fermín, pero entonces todos estamos a otra cosa, son días de poca piscina. A partir del 16 de julio esto se llenó, y ahora la ola de calor ha sido un boom”. Ellos han podido comprobarlo gracias a su servicio de hostelería, con plantilla propia: “Es aquí donde vemos realmente la asistencia a las instalaciones”. Pese a que su percepción de afluencia es buena en este momento, el balance de la temporada no pueden cerrarlo hasta finales de agosto: “Todavía estamos a principios de agosto. Esperamos que el mes no se tuerza”, concluyó Azcona. Aparte de para los socios, para los no socios las piscinas también son un atractivo y esto se refleja en la venta de entradas. En Burlada, Miren, Carlota, Irene y Unai -procedentes de Mendillorri- aprovecharon el día en las piscinas municipales: “No somos socios y en Mendillorri no hay piscina. Todos los años venimos un día y hoy era perfecto”, relató esta cuadrilla.

En Media Markt, Eduardo (gerente) tampoco pudo evitar comparar este verano con el de 2017, cuando la primera ola de calor entró el uno de junio. Aun así, una de las formas más habituales para combatir el calor es la compra de ventiladores y climatizadores o aires acondicionados portátiles. “Si el calor fuese continuo, como en otros lugares del Estado, se instalarían en los hogares más aires acondicionados;pero es muy intermitente”, explicó. Así, cuando las altas temperaturas son muy anunciadas, la venta de estos aparatos aumenta: “Llevamos desde el lunes atendiendo esta petición. Además, cuando por la noche la temperatura no baja y no se puede dormir, todavía suben más las adquisiciones”.

menos horas de calleProductos como los helados están relacionados no con el verano, sino con el buen tiempo. Sin embargo, los negocios que se dedican a su venta no se ven muy beneficiados cuando las temperaturas suben en exceso: los clientes huyen del centro para pasar los días en piscinas y playas. De hecho, la hora de mayor afluencia se retrasa hasta, más o menos, las 20.00: “Cuando empieza a hacer bueno, los paseos por la tarde son los que traen al público hasta aquí, entre las 17.00 y las 18.00 horas. La ola de calor acota mucho el tiempo de venta. Muchos pasan el día por ahí, vuelven a última hora y vienen”, sentenció Ana Larramendi, responsable de la heladería Larramendi (calle San Nicolás, 3). Con ella está de acuerdo Sandra Pérez, de Nalia (paseo de Sarasate, 4), quien aseguró también que en cuanto disminuye la temperatura un par de grados, los helados son uno de los “reclamos estrella”.

En la plaza del Consejo, Félix Cressatti atiende las mesas de la terraza del bar Peregrino. “El verano empezó tarde, pero llegó, que es lo importante. El problema es que tanto calor no nos beneficia. Está muy anunciado y en la ciudad se busca un plan B. Esta temperatura no se puede aguantar en la calle”, afirmó. Las horas de luz empiezan a disminuir y para él, “no hay punto de comparación entre junio y ahora”: “Los días más largos están en junio, y si hace bueno (que este año no ha pasado), esto se llena. En agosto y septiembre (cuando el tiempo lo permite), también, pero las horas de terraza no son las mismas. Los extremos no son buenos”, terminó coincidiendo con Larramendi y Pérez.