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Río abajo tras un caluroso cohete

El Ega se llenó de jóvenes que recorrieron sus aguas en flotadores, una tradición cada año más popular

Un reportaje de Sofía Sánchez. Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El caudal del agua fue perfecto para hacer todo el recorrido.

El caudal del agua fue perfecto para hacer todo el recorrido. (UNAI BEROIZ)

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El caudal del agua fue perfecto para hacer todo el recorrido.

El Ega llenó ayer sus aguas de cientos de niños y jóvenes estelleses que, tras el caluroso cohete que tuvo lugar a las 12.00 horas, decidieron lanzarse al río entre flotadores y amigos para celebrar, una vez más, el inicio de las fiestas patronales de la ciudad. Esta costumbre de navegar por las aguas de Estella-Lizarra con un flotador como único medio de transporte se va haciendo cada año más fuerte y, además, según comentarios vecinales, este año el caudal era “perfecto” y se podían surcar las aguas sin problema.

El recorrido puede variar dependiendo de la cuadrilla a la que se le pregunte, ya que a lo largo del río hay numerosos puntos desde donde se puede empezar el descenso: en el parque de los Llanos, en la zona del bar La Hormiga, o directamente al lado del Ayuntamiento.

Muchos son los que prefieren esta última opción, como la cuadrilla de Marina Yerro, ya que “vemos el chupinazo, nos manchamos de harina y vino, y de ahí vamos directamente con nuestros flotadores al río desde la zona más cercana al Ayuntamiento”. Sus amigas y ella llevan alrededor de cuatro años partiendo rumbo a la basílica del Santo Sepulcro por vía acuática. Tienen entre 16 y 17 años y afirmaron que “en días como hoy, con el calor que hace, se agradece tener esta tradición que nos sirve para mojarnos y pasárnoslo bien juntas antes de comenzar a disfrutar de las fiestas a partir del mediodía”. Como buena cuadrilla, su plan para la tarde en este día festivo estaba claro: “Iremos a casa a darnos una ducha, comeremos todas juntas y luego iremos al chabisque con el resto de amigos y nos lo pasaremos bien”, aseguró Yerro.

Por su parte, la cuadrilla de Raúl Posada Ripa no estaba al completo ya que “muchos se quedan en el chabisque porque no se quieren mojar y prefieren no pasar calor, pero nosotros llevamos cuatro años haciendo esto y nos lo pasamos genial”, afirmó Ripa. A diferencia del año pasado, el río esta vez llevaba un caudal más fuerte y “esto es mucho mejor porque el año pasado tuvimos que hacer algún tramo andando, y no tenía tanta gracia. Ahora vemos que se puede ir perfectamente sin bajarnos de los flotadores y por eso no nos lo íbamos a perder un año más”, aseguró contento Ripa, respaldado por sus amigos.

variedad de flotadoresAdemás de flotadores se pudieron ver surcando el río distintos artilugios de lo más originales como colchones hinchables, colchonetas con forma de animales e incluso de comida donde cabían hasta cinco personas.

Ambas cuadrillas coincidieron en que “es una tradición que ya lleva años haciéndose y, además, no solo disfrutamos los jóvenes sino que también lo hacen nuestras familias y demás vecinos de la ciudad que nos miran desde arriba de los puentes y desde la orilla”.

De esta forma, no solo las aguas estaban repletas de jóvenes sino que también lo estaban los puentes de la ciudad desde donde familiares y amigos que prefirieron no pegarse un chapuzón, observaban contentos.