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Un tributo de altura a 90 años de dulce

La ciudad se vistió de blanco y rojo para celebrar la primera salida de los gigantes y cabezudos
La Comparsa dedicó un sentido vals a la pastelería La Mallorquina, que cerró este año

Julen Azcona - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Los cuatro gigantes abrieron la fiesta en blanco y rojo con u baile frente al consistorio.

Los cuatro gigantes abrieron la fiesta en blanco y rojo con u baile frente al consistorio. (JULEN AZCONA)

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Los cuatro gigantes abrieron la fiesta en blanco y rojo con u baile frente al consistorio.

Estella-Lizarra- La Comparsa de Gigantes y Cabezudos marcó un año más el momento en el que estelleses y estellesas se visten de blanco y rojo, con su tradicional salida desde la casa consistorial que arrancó ayer a las 16.30 horas. Los cuatro gigantes se situaron frente a la puerta del ayuntamiento y realizaron los primeros bailes antes de salir a animar al ritmo de la gaita las calles de la ciudad del Ega, que los recibió con los brazos abiertos a pesar del sol y las altas temperaturas.

Para la Comparsa el de ayer fue un día muy especial, no solo porque horas antes sus miembros habían recibido un homenaje por parte de la Asociación de Exdantzaris Francisco Beruete, sino porque el propio grupo dedicó un particular tributo a la pastelería Mallorquina, que cerró su actividad este año tras más de 90 años de vida en Estella.

“La Mallorquina llevaba años colaborando con nosotros y nos ha tratado siempre muy bien”, explicó Sergio Azpilicueta, presidente de la Comparsa. Y es que el establecimiento era la última parada que realizaban gigantes y cabezudos antes de la despedida del jueves. “Siempre nos metíamos dentro y nos daban pastas y vino blanco”, recordó con cariño Azpilicueta.

Por eso, este año la Comparsa hizo una parada frente al local del emblemático negocio -situado hasta hace unos meses en la calle Mayor y actualmente en desuso- y bailó un vals ante la emocionada mirada de sus dueños. Además, el grupo entregó una teja en señal de agradecimiento a los propietarios de la pastelería, Camino Fernández, Olga Sánchez y Jesús Sancho.

Para la diversión (y, a veces, miedo) de los más pequeños, los cabezudos no se dejaron amedrentar por el calor y ofrecieron una intensa jornada de persecuciones y golpes de botarrina. Este año debutaron nuevas caras, como Leyre de la Vega, Endika Barbarin y Andoni Ocariz. “Me apunté porque me gusta y me apetecía mucho”, explicó De la Vega, que desde ayer representa a una nueva generación en la Comparsa donde cada vez hay más presencia de mujeres (son cuatro en total: Irache y Cristina Roa, Susana Oronoz y Leyre de la Vega). De la Vega tomó la figura de la Aragonesa. “Al principio iba a ser la Abuela Chocha”, aseguró. “Pero la Aragonesa es el cabezudo que menos pesa y al final nos decantamos por esta para empezar”.

Entre los niños y niñas que se atrevieron a jugar con las figuras, hubo algunos que incluso trajeron su propia botarrina para devolver los golpes a los cabezudos, como Erik Divasson Goyache, cuya botarrina recibió tanta actividad que acabó rota. “Disfruto mucho cuando me pegan los cabezudos”, afirmó el niño.