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Ser de Osasuna

Por Gorka Azpiroz Razkin - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Ser de Osasuna no es simplemente ser de un equipo de fútbol. Ser de Osasuna implica muchas más cosas que se nos escapan muchas veces a nuestra mirada y consciencia.

Ser de Osasuna es nacer en un entorno donde comienzas a escuchar asiduamente desde pequeñ@ la palabra Osasuna, a ver e identificar los colores de su camiseta y bandera y, aunque no sitúas muy bien qué es, comienza a ser algo que te resulta cotidiano, conocido, agradable… En una palabra: familiar.

Ser de Osasuna es que tu padre, tu madre, un/a herman@, tí@ o prim@ mayor te lleve con unos pocos años por primera vez a El Sadar y aún a día de hoy recuerdes tu admiración ojiplática por ese verde césped, las banderas, bufandas y turutas, las cabinas de radio, el graderío y sus cánticos y ensordecedoras pitadas al rival, y el olor a puro, bengala y bocata del descanso. En definitiva, esa sensación de atmósfera especial y única que une bajo un mismo manto a personas de toda condición y género en torno a una misma pasión.

Ser de Osasuna, al menos en mi niñez, es cumplir los 8-10 años y escuchar los partidos de Osasuna en la radio, encerrad@ en el coche de tus progenitores o en tu habitación, pegar bocinazos o berridos para todo el vecindario cuando los rojillos anotan un gol. Que se entere todo el mundo, sí. Ser de Osasuna en esos años es ver uno de los dos partidos televisados al año en sábado noche e irte a la cama sin cenar, disgustad@ y con lágrimas en los ojos porque tu Osasuna ha perdido, o no poder escucharlo por el horario nocturno y levantarte al día siguiente cual día de Reyes y que comprar el periódico sea lo primero que hagas para ver el resultado del partido de la noche anterior.

Ser de Osasuna es ir al cole, la ikastola o el instituto con tu camiseta de Osasuna y/o tu condición de rojill@ hasta la muerte que, lejos de esconder, luces orgullos@, y aguantar estoicamente a los que siempre ganan y se meten con tu equipo, defendiendo y argumentando hasta la extenuación, porque eres de Osasuna. A cabezota y auténtic@ te van a ganar. Y un cuerno. Te gustaría ganar, sí;pero tú no cambias de equipo;de la derrota también se aprende, también se forja una personalidad, un espíritu de lucha ante la adversidad, de pertenencia, sentimiento y fidelidad a un sentimiento que va creciendo, que va a más dentro de ti.

Ser de Osasuna es refrendar lo que sientes con un compromiso de implicación, defensa, apoyo y seguimiento en sus diferentes variantes y formas: siendo soci@ compromisari@, soci@ de número, yendo siempre, a veces o en contadas ocasiones a El Sadar, a los desplazamientos, viendo los partidos por la tele, escuchándolos por la radio, viendo las noticias, el teletexto, en prensa al día siguiente o simplemente preguntando a tus allegad@s… ¿Quién no conoce alguna madre/padre que es de Osasuna por su hij@, por lo que le cuenta o le transmite de Osasuna y porque le ve feliz, identificad@, responsable y comprometid@ con algo de esta tierra?

Ser de Osasuna es vivir todos los años ese día D;D, de lucha por el ascenso, descenso, promoción… Con intensidad, emoción, nervios, organizando el plan de viaje al destino o de comida y/o quedada previa, durante y posterior al partido. Es también encadenar un par de temporadas un tanto desilusionantes y que se superen los 13.800 soci@s a un ritmo de 1.000 renovaciones por día en la última semana como un efecto llamada de renovación de ilusiones;de emocionarnos y venirnos arriba con poco o nada, y pensar en poder conseguirlo todo un martes cuando el domingo en plena resaca de una derrota juras y perjuras no emocionarte e ilusionarte nunca más con Osasuna. Algo esto último que no te lo crees ni tú, por cierto… Y mucho menos quien te escucha y te conoce.

Ser de Osasuna es también emocionarte al ver una camiseta rojilla cuando estás de viaje y se te escapa una sonrisilla y un “¡Aupa Osasuna!”, que busques como un/a loc@ en qué bar de la ciudad pueden echar el partido de Osasuna aunque estés en Conil, Edimburgo, Vladivostok o Coimbatore, o buscar una conexión wifi y estar permanentemente actualizando Twitter para ver la evolución del partido;que los pelos se te ericen cuando escuchas el audio de un gol rojillo de la actualidad, pero más aún del pasado reciente o lejano;que te caiga la lagrimilla cuando tu hij@/sobrin@ que apenas levanta un palmo del suelo te señala el escudo rojillo y te diga “Otxatxuna” con esa mirada inocente y cómplice al mismo tiempo, o que esboces una sonrisa cuando escuchas a tu vecin@ cantarle canciones rojillas a su hij@ cual Graderío Sur se tratara.

Ser de Osasuna es saber que posiblemente nunca ganes un título de Copa o Liga, pero que levantar una copa después de comer con tus amig@s, conocid@s y parroquian@s de la santa orden del sufrimiento rojillo, antes y/o después de un partido en amena o acalorada conversación, te hace sentir que éste es tu lugar, que no importa lo que ganes, sino lo que disfrutes de lo que tienes cerca, de lo que está al alcance de tu mano, de lo que te representa y te identificas. Saber que ser de los que ganan es muy fácil, pero que ser de Osasuna te parece mejor. Lo mejor. Y que lo vas a defender a muerte, en todas partes, siempre.

Ser de Osasuna es aceptar que no tod@s opinamos igual. Que a tod@s nos unen estos colores al tiempo que nos separan las diferentes filosofías y enfoques de visión de club, pero que, al mismo tiempo, este cóctel de ideas debatidas en foros, asambleas, redes sociales o en conversaciones de barra de bar, también enriquecen, aún más si cabe, la humilde grandeza de este club, de esta familia rojilla. Es también entender que no hay una meritocracia ni ranking de osasunismo, ni osasunistas de 1ª o 2ª, ni buen@s ni mal@s, que cada un@ vive Osasuna a su manera y que igualmente tod@s somos parte de la familia rojilla.

Ser de Osasuna es estar en las buenas, pero aún más en las malas. Es acercarte y comprometerte aún más cuando pintan bastos, cuando todo está perdido, cuando te acusan de pasividad, inmovilismo e incluso complicidad con la época más oscura de los 98 años de historia del club. El término resiliencia bien podría ser el apellido o sinónimo de Osasuna, que, además de superar situaciones traumáticas, éstas le dan incluso impulso para saltar a mejores escenarios.

Ser de Osasuna es entender que no se concibe la vida sin Osasuna, que es una pasión a veces difícil de explicar por nosotr@s y de entender por otr@s, algo irracional, un sentimiento de pertenencia a un escudo, unos colores, una tierra, unas costumbres y valores. Es aceptar que estamos loc@s de la cabeza, pero siempre con los pies en la tierra que pisamos. En definitiva, es una manera de ver y vivir la vida.

Ser de Osasuna es poder estar hablando horas y horas sobre Osasuna, y escribir tuits, posts, artículos, y páginas y más páginas… Nunca termina, ni quisiéramos que terminara. Así pues, no hay punto final, sino un punto y seguido y unos puntos suspensivos para describir que es ser de Osasuna, porque cada un@ vive Osasuna a su manera. Porque tod@s somos Osasuna. Ser de Osasuna es….

El autor es socio (compromisario) de Osasuna y miembro de la Comisión de Control Económico del club