El turismo asiático deja en la ciudad 3.000 visitantes cada año

Según datos de Destino Navarra, es el más numeroso tras los Sanfermines y supone el 10% del total
Son excursiones ‘exprés’ en las que el tiempo marca la pauta: sólo pasan aquí un par de horas

Virginia Urieta / Oskar Montero - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

No lo pueden evitar: lo de los asiáticos y las fotos es inseparable. La mejor estampa, con el ayuntamiento de fondo.

No lo pueden evitar: lo de los asiáticos y las fotos es inseparable. La mejor estampa, con el ayuntamiento de fondo.

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No lo pueden evitar: lo de los asiáticos y las fotos es inseparable. La mejor estampa, con el ayuntamiento de fondo.

pamplona- No es ningún tópico: esa estampa convertida ya en universal del turista asiático fotografiando todo -y todo es todo-, pertrechado con su palo selfie, sombrero a la cabeza, gafas de sol y un móvil cargado de gigas hasta los topes, no se aleja para nada de la realidad. Será cierto eso de que las cosas buenas de la vida se miden, muchas veces, por los pequeños detalles, y en ellos acaparan precisamente su atención los grupos de japoneses y coreanos que cada verano pueblan las calles de Pamplona con sus flashes, cámaras y visitas a todo trapo.

Porque son excursiones exprés, tal y como avanzan desde la agencia Destino Navarra, en las que “todo está medido” y hay que seguir el programa a rajatabla. Sanfermines, encierro, Hemingway y Camino de Santiago son los reclamos principales para un grupo que crece en número y que supone ya el 10% del turismo que recibe esta entidad en la ciudad, con 3.000 asiáticos este año del total de 30.000 extranjeros que viene a visitar Pamplona.

Mikel Ollo, coordinador de guías turísticos y dedicado al sector desde hace más de 25 años, ha visto una evolución que considera importante. “Al principio los grupos de asiáticos venían por San Fermín y por el tema de San Francisco Javier, ya que fue misionero allí y conocen su historia, pero a partir del año 2000 hubo una especie de boom con el Camino de Santiago después de que una mujer coreana publicara un libro sobre él. Poco a poco el camino se fue haciendo famoso y desde hace cinco años cada vez hay más peregrinos y turistas coreanos y japoneses en Pamplona fuera de las fechas de San Fermín”, relata. Aunque vienen durante todo el año, copan la demanda en primavera y otoño, “prácticamente contamos con un grupo de una media de 20 personas cada día”. Son muy amables, valora, aunque también muy exigentes: no puede faltar nada del programa, hay que respetar el contrato y se visita lo que pone. “Nada en el mundo puede cambiar”, bromea.

Ayer desembarcó en los aledaños del Tres Reyes un grupo de 24 personas bajo la responsabilidad de su guía, Lami Kim, que no se separó de un micrófono (el whisper, como le llaman ellos) al que va conectado todo el grupo para que nadie se pierda nada en una visita silenciosa para la que no hacen falta gritos ni repeticiones. Rápida, eso sí: llegaron desde Zaragoza a las 10.30 horas para pasar por Pamplona -donde se quedaron hasta las 13.30 horas- y poner rumbo a Bilbao, Burgos y Madrid después de haber estado en Francia, Andorra o Suiza, entre otros, en un itinerario concienzudamente marcado.

“Es diferente a una visita tipo, nosotros nos adaptamos a la clientela -contaba la guía de la agencia local, Maijo Pérez-. Los europeos o la gente de aquí prefiere visitas más históricas, les queda más cerca, y suelen quedarse a hacer noche. Pero para los asiáticos venir a la península supone un gran esfuerzo, quieren verlo todo y van corriendo”. La historia de los Tres Burgos les parece algo muy remoto pero sí les interesa la Edad Media y se quedan prendados de los encantos del Casco Viejo.

encierro y hemingway La primera parada de un grupo conformado sobre todo por mujeres adultas, alguna pareja y personas de la tercera edad (son los perfiles mayoritarios) atraviesa Sarasate -de camino, Pérez les explica quién fue el violinista y compositor- para llegar a la Plaza del Castillo y retroceder hasta la época de los romanos y el general Pompaelo. “El Café Iruña y el Hotel La Perla, donde se alojó Hemingway, son los más antiguos de la ciudad”, les cuenta la guía, después de haberles puesto en antecedentes sobre una ciudad muy verde -“porque llueve mucho”- y repleta de estudiantes. “Lo primero es tantear el inglés y saber si el guía ha venido antes, porque también es más fácil comunicarse y hay ciertas cosas, incluso de la historia, que se pueden transmitir mejor”, revela.

Desde el horario de los comercios hasta los pintxos y los niños en los bares, pasando por los colores de las casas en tonos pastel o las vías estrechas y un mercado en el que pueden comprar variado -arrasan con las fresas y las naranjas-, todo les llama la atención. Fotos, fotos y más fotos hasta llegar al monumento al encierro, sin duda una de las esculturas estrella. Ya en la Plaza de Toros, Pérez aprovecha para explicarles el significado de “the running of de bulls”, e incluso las normas.

Junto al busto del escritor, Kim se interesa: “¿Canadian newspaper?”, pregunta sorprendida a la guía local cuando le describe los artículos que Hemingway publicaba en el Toronto Star Weekly y sirvieron de base para crear Fiesta.

Y le asolan las dudas: “¿El Chupinazo es un cohete real o sólo sonido?”, dice mientras su nutrido grupo de turistas acribilla a fotografías a todos los peregrinos que se cruzan en su camino.

Será ese afán por contener en sus cámaras todos esos detalles, como el del olor de la Estafeta cuando se van haciendo al horno los garrotitosde Beatriz, o esa cursiosa manera de designar la curva de Mercaderes como el “dead man’s corner”, aunque en ella no haya muerto nadie. Pero es que todo lo relacionado con los Sanfermines les fascina.

“Hace años -recuerda Ollo, con cariño-, estábamos viendo el encierro desde el balcón mientras les explicábamos en qué consistía. Pero eran muchos y mucha información. Nada más pasar la manada una mujer me preguntó si los que corrían eran prisioneros. Son cosas que te dejan fuera de juego, pero es que realmente ellos no lo entienden”, bromea.

No les resulta nada fácil imaginar nuestras fiestas, por eso los guías intentan trasladar ese sentimiento. Tampoco asumen el concepto de tener tanto rato para comer. “Una vez nos pidieron hacer una excursión a las dos y media de la tarde, que para ellos es una hora en la que hay movimiento, y se encontraron con una ciudad vacía”, recuerda.

La ruta culmina con una visita a la Catedral y la parada de rigor en el ayuntamiento. “Five minutes” para fotos, demandan. El asiático, explica Pérez, es “un turismo de calidad. Tienen un nivel cultural alto, contratan guías locales y consumen aquí”. Después de un café en el Iruña comen en el Hotel San Ignacio, revela, confesando que los japoneses, “bastante más cuadriculados y más pausados”, vienen a Pamplona incluso con el menú cerrado.

en corto

Peculiaridades. Los principales reclamos para coreanos y japoneses pasan por conocer el encierro, el Camino de Santiago y la historia de Hemingway.

la frase

mikel ollo “hay un grupo de 20 personas cada día”

El coordinador de guías turísticos de Destino Navarra asegura que el turismo asiático se ha ido incrementando en los últimos cinco años, hasta suponer el mayoritario fuera de las fechas de Sanfermines.