Permanecen cerca y localizables

El Gobierno de Macron se va de vacaciones con los deberes hechos

Los ministros optan por destinos cerca de París por si hiciera falta su vuelta en caso de crisis

Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El presidente francés saluda a su llegada el viernes al Fort de Brégançon, donde mantuvo una reunión con Theresa May.

El presidente francés saluda a su llegada el viernes al Fort de Brégançon, donde mantuvo una reunión con Theresa May. (EFE)

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El presidente francés saluda a su llegada el viernes al Fort de Brégançon, donde mantuvo una reunión con Theresa May.

París- Desde este domingo y durante las próximas dos semanas, el Gobierno francés cambiará París por las playas y montañas de Francia, cumpliendo así con la premisa del Elíseo de permanecer cerca y localizable, y, sobre todo, de evitar una estampa de relax total tras las heridas de su primera gran crisis por el caso Benalla.

Al cierre del Consejo de Ministros, el presidente, Emmanuel Macron, puso rumbo este viernes al Fort de Brégançon, la residencia estatal de verano en el sur del país, aprovechando la última tarde de trabajo para tratar el espinoso tema del brexit con la primera ministra británica, Theresa May. De ahí en adelante, sin ninguna visita o encuentro oficial en su agenda, Macron permanecerá en este fuerte del siglo XVII, con playa privada incluida, que ha visto pasar a los presidentes de la V República.

El año pasado, el mandatario decidió renovar la imagen del edificio como residencia veraniega oficial y, para mayor confort, encargó cambios en la cocina y la electricidad, así como la construcción de una piscina de diez metros de largo y cuatro de ancho, ya terminada, que ha costado 34.000 euros. “Las vacaciones de un presidente son ante todo un trabajo de comunicación y representación. Un presidente que no trabaja estaría muy mal visto. Hay que estar de vacaciones pero llevarse los dosieres”, opinó en el canal BFM TV el doctor en Ciencias Políticas Benjamin Morel. Ahora, después del escándalo porque el responsable de seguridad de Macron Alexandre Benalla se hiciera pasar por policía y agrediera a varios manifestantes durante las protestas del 1 de Mayo, al Ejecutivo no le conviene dar una imagen de desconexión total.

resto del equipoTras un año en el que las reformas políticas se han sucedido a una velocidad pasmosa, provocando entre el enfado de los diputados que han debido encadenar noches y fines de semana para sacarlas adelante, los miembros del Ejecutivo se irán en su mayoría con las carpetas debajo del brazo. Todos aseguran que cumplirán la consigna de permanecer a menos de tres horas de la capital, aunque el primer ministro, Édouard Philippe, y el ministro de Hacienda, Gérald Darmanin, han preferido no revelar su destino. “Soy una auténtica adicta al trabajo, no soy de las que esperan las vacaciones con impaciencia y de hecho me llevaré trabajo”, admitió, por su parte, la secretaria de Estado de Igualdad entre Hombres y Mujeres, Marlène Schiappa, que pasará una semana en Marsella y otra en Córcega, reuniones profesionales incluidas.

La ola de calor que recorre del país obligará a la ministra de Salud, Agnès Buzyn, a retrasar el inicio de su descanso al lunes para gestionar la crisis de la canícula. Aún así, permanecerá movilizada si la situación se complica, según su ministerio. La responsable de Defensa, Florence Parly;la de Transporte, Elisabeth Borne, o el portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, estarán con su familia en la Costa Azul, mientras la titular de Cultura, Françoise Nyssen, y el del Interior, Gérard Collomb, irán a los Alpes.

La reforma constitucional, el plan contra la pobreza o el proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social son algunos de los temas que les esperan en la llamada rentrée, que el Ejecutivo retomará a partir del 22 de agosto. - Efe