Pensiones

María Abel Ballaz Goñi - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Aunque en estos momentos no sea el tema con el que se abren los telediarios, el asunto de las pensiones sigue estando latente y vigente, por eso deseo expresar ahora, de forma sosegada, mis reflexiones al respecto. Los actuales jubilados durante los largos años de nuestra vida laboral hemos trabajado y luchado mucho por el buen funcionamiento de la sociedad haciendo crecer la economía, hemos mantenido las pensiones de la generación anterior a la nuestra, hemos contribuido a mejorar la sanidad, educación, etc., al mismo tiempo que hemos hecho frente a todos los gastos de nuestros hijos que son los actuales cotizantes. Es una pena que ahora no haya trabajo para todos por la famosa crisis que nadie sabe cómo ha llegado (o sí, pero sería otro tema). Con este recordatorio no se trata de pedir medallas o palmaditas en la espalda, simplemente nos basta con la satisfacción de saber lo que vivimos y que lo hicimos bien. Pero a mí hay algo que me ofende actualmente y es que se nos ve como la causa de todos los males de este país, que somos unas personas a quienes se entrega una dádiva que acto seguido hacemos desaparecer como si de un agujero negro se tratara. ¡Pues no, señores! El importe de las pensiones es dinero circulante con el que se abona electricidad, gas, agua, teléfono, gastos de comunidad, compras de alimentación, limpieza, textil, calzado, peluquería, hostelería y un largo etcétera de servicios, cada uno hasta donde le permite su economía, y todo ello gravado con IVA naturalmente.

En definitiva, y para que quede claro, lo que intento decir es que los pensionistas estamos contribuyendo por un lado al mantenimiento de puestos de trabajo y por otro a aumentar las arcas del Estado a través de impuestos. Espero que mi exposición haya quedado clara, ya que no es una idea peregrina por mi parte sino una constatación de hechos objetivos, y desearía que algún político la recogiera haciéndola trascender al ámbito nacional para borrar definitivamente de la mente de muchos esa imagen tan extendida sobre nosotros de “carga difícil de soportar”.