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Con la venia

Casado, qué peligro

Por Pablo Muñoz - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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A estas alturas, ninguna persona medianamente enterada de la realidad ignora el poder de las llamadas fake news, esas mentiras deliberadamente propagadas para obtener efectos en la manipulación política. Las redes sociales se han convertido en un medio poderoso de comunicación, pero no todo lo que circule a través de Facebook, Twitter o Instagram es cierto. Al contrario, mucha de esta información es interesada, sesgada o falsa como pudo comprobarse en la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Manejada sin escrúpulos esa información sesgada, viene a ser el viejo axioma de Göbbels, “una mentira mil veces repetida acaba convirtiéndose en una verdad”.

Al parecer, el principio göbeliano ha resultado insuficiente para el líder emergente de la derecha extrema española, Pablo Casado, que se ha lanzado desaforadamente a la mentira pura y dura, incluso sin necesidad de repetirla, a bote pronto, sin miramientos, para recuperar el espacio de poder perdido por la propia incapacidad y por la falta de escrúpulos de su partido del que, no lo olvidemos, él era también dirigente.

A cuenta de la marea independentista catalana, durante años pudimos asistir a las fake news escupidas por Albert Rivera sobre el acoso a los constitucionalistas, la imposición del idioma, la marginación de la mitad de la ciudadanía. Estas mentiras, amplificadas por la caverna mediática española, hicieron de Ciudadanos un partido valiente, garante de las esencias hispánicas y con amplia representación institucional. La incompetencia del líder catalán del PP, por supuesto que también adicto a las mismas mentiras, dejó a ese partido chupando rueda.

Desalojado destempladamente el PP del poder y en plena convulsión interna por el varapalo recibido, los encargados de sacar la cabeza de la charca eligieron a Pablo Casado, un clon del emergente Rivera capaz de competir con él en el mismo embarrado terreno de la mentira, la manipulación y la regresión a los aledaños del fascismo. Pero con la ventaja de tener aún medio controlados los centros de poder, especialmente el mediático. Y el flamante presidente se armó de demagogia, de populismo, de xenofobia, de arrogancia y de mentira, dispuesto al acoso implacable del usurpador Sánchez al que acusa cada día de haberse vendido a los bolivarianos y a los que quieren romper España.

No es más que un ejemplo, pero para hacernos una idea clara de la disposición del nuevo líder del PP a mentir con osadía, sin remilgos y hasta con una sonrisa cínica, echemos una ojeada a sus más recientes excesos. Convencido de que la vía de las fake news es el camino más corto para desgastar a Sánchez, de quien no apea su condición de expoliador, y también de paso para achicarle terreno a Rivera, hocicó en la tragedia de la inmigración prodigándose en mentiras y falacias. Tantas y tan solemnes, que resultaría agotador dedicarse a desmentirlas una a una.

Pregonó Casado que “no es posible que haya papeles para todos y que España pueda absorber a millones de africanos”. Ni nadie ha prometido papeles para todos, ni es posible, ni es real la entrada en España de esos millones de africanos, a los que seguro que al presidente del PP hubiera preferido calificar de “negros”. Declaró como “efecto llamada” la aceptación de que el Aquarius atracase en el puerto de Valencia con su carga estremecedora de náufragos que nadie quería recibir, y para más leña al fuego denunció la presencia de Pedro Sánchez en el recibimiento “para la foto”, a sabiendas de que el presidente no estuvo allí. Y hablando de fotos, allá fue, a Algeciras, a retratarse sonriente con un grupo de inmigrantes aturdidos tras la peripecia de atravesar el Estrecho, a quienes él mismo hubiera cerrado los puertos como hace la ultraderecha italiana, o los hubiera dejado ahogarse en el mar.

Este caradura, que a saber cómo logró su licenciatura y su máster, se chulea de sus barbaridades y sus mentiras reconociendo que lo que dice es “políticamente incorrecto”. Y muchos se creen su presunta sinceridad y su presunto coraje. Casado va lanzado y no se va a parar en escrúpulos. Para atajar ese camino de vuelta al poder, y además de mentir cada vez que habla, Casado pretende modificar la Ley Electoral proponiendo que gobierne la lista más votada. Hace falta morro, cuando él mismo llegó a la presidencia de su partido desplazando a la lista más votada en las primarias. O, simplemente, refresque la memoria recordando la lehendakaritza de Patxi López. Este es Pablo Casado. Cuidado con él.