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“El viaje a Ucrania es algo que nos gustaría y que tenemos pendiente”

Es el segundo año que la familia Gutiérrez-Ginés acoge a una niña procedente de la zona de Chernóbil

Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ariane y Nahia (izq) posan junto con Anna Davydenko.

Ariane y Nahia (izq) posan junto con Anna Davydenko.

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Ariane y Nahia (izq) posan junto con Anna Davydenko.Las tres “hermanas” y Naroa Ginés posan para la foto de familia.La asociación Segunda Familia cuenta con dos monitoras ucranianas.
“Animamos a cualquier familia a acoger, es una forma directa de ayudar y una ocasión única”

pamplona- Naroa Ginés y Rubén Gutiérrez tienen dos hijas, de cinco y ocho años, Ariane y Nahia, y el verano pasado decidieron acoger a una niña de Ucrania que pasó dos meses con ellos. “No conocíamos a nadie que lo hiciera, pero vimos una noticia en prensa y nos pusimos en contacto con una asociación”, cuenta la madre. Este año, han traído a otra chica, Anna Davydenko, que ya pasó con ellos un mes en diciembre y han decidido repetir, ya que encajaron muy bien.

Anna vive en Ucrania, en una zona afectada por el accidente nuclear de Chernóbil y lo hace con sus tíos, debido a que su padre falleció y a su madre le quitaron la custodia por alcoholismo. Es hija única y en Navarra tiene dos “hermanas” con las que admite pasárselo muy bien. “Siempre están deseando dormir en la habitación juntas y se van turnando”, afirma Naroa Ginés.

“La adaptación al estilo de vida que llevamos aquí depende de cada niño, nosotros con Anna no nos podemos quejar. Su familia la ha educado bien y eso se nota mucho”, asegura la madre de familia. Aunque el primer día de verano se les haga difícil y se peguen lloreras por dejar lejos a su familia, a partir del segundo Naroa asegura que Anna disfruta y “cada vez que habla con su familia se le nota que les cuenta emocionada qué hace aquí”. Cuando vienen a Navarra, los ucranianos no tienen ninguna base de castellano, “pero Anna es rápida y en muy poco tiempo ya se comunica sin problema”.

Lo más curioso es, según cuenta la familia, que “cosas que aquí damos por sabidas, ellos no las han visto nunca. El baño, el ascensor, los montes... son cosas que no tienen en los pueblos en los que viven y ni te planteas enseñarles a usarlas hasta que te das cuenta”, explica Naroa, que cuenta que “al principio las cosas las hace por imitación de los de alrededor”.

naroa Ginés

Madre navarra de Anna Davydenko

“Ella nunca había visto la playa y reconoce que le gusta, pero no tanto como la piscina porque las olas no las acaba de controlar”, cuenta Naroa. En los pueblos en los que viven estos niños, no están acostumbrados a tener parques donde jugar y cuando llegan a Navarra les llama la atención tener columpios donde estar con sus amigos.

Naroa, Rubén, Nahia y Ariane nunca han estado en Ucrania, pero admiten que es algo que tienen pendiente. “La asociación Segunda Familia, con la que acogemos, organiza viajes e incluso te ponen traductor. A mí me gustaría ir para conocer mejor su estilo de vida y comprender a Anna cuando viene aquí”, declara Naroa.

La experiencia de acoger a una niña, según el caso de esta familia, es muy enriquecedora. “Animamos a cualquier familia a que lo haga, es una forma muy directa de ayudar y una ocasión para vivirla en primera persona”, indica Naroa. Esta madre cuenta que a ella siempre le ha llamado mucho la atención todo lo que tiene que ver con ayudar y colaborar con las ONG: “Esto me parece más directo y lo ves con tus propios ojos. Anna no había visto una playa o una piscina en su vida y verle disfrutar es impresionante”.

organización y costeLa familia que acoge paga el viaje del menor a Pamplona. Una vez en Navarra, “el gasto que suponen es el mismo que el de un hijo”. El coste total depende de hasta dónde quiera llegar cada familia. Naroa y Rubén valoran la importancia de enviar ropa o “unas buenas botas” a Ucrania para los inviernos tan fríos que viven allí.

A la hora de organizarse para atender a la menor, la asociación Segunda Familia ofrece servicio de guardería mientras los padres y madres trabajan. - J.A.