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Amaia Oloriz Rivas Autora de la novela ‘El largo sueño de tu nombre’

“Esa sensación de cómo se actuó en el 36, de que todo valía, del enseñamiento, de matar me parece tremendo”

El 36, el fuerte de San Cristóbal y el ensañamiento de los asesinatos centran la trama de la nueva novela de Amaia Oloriz Rivas, escritora amateur, autodidacta y de Villava

Lola Cabasés Hita Iñaki Porto - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Amaia Oloriz Rivas, en el Redín con el monte Ezkaba y el fuerte de San Cristóbal de fondo como su novela.

Amaia Oloriz Rivas, en el Redín con el monte Ezkaba y el fuerte de San Cristóbal de fondo como su novela.

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Amaia Oloriz Rivas, en el Redín con el monte Ezkaba y el fuerte de San Cristóbal de fondo como su novela.

pamplona- Es la cuarta novela de esta escritora que hace 5 años se aventuró de modo autodidacta en el mundo de la creación literaria. En esta ocasión, en El largo sueño de tu nombre Amaia Oloriz Rivas, escritora amateur de 55 años, administrativa de la empresa pública Nasertic, madre de dos hijas (Irune y Uxue Itúrbide Oloriz) y oriunda militante de Villava, centra la trama en la guerra del 36, en el Fuerte de San Cristóbal, en oscuros y sórdidos recuerdos. Duras y tristes son las secuencias, pero “la realidad siempre supera a la ficción y aunque es una historia inventada, estoy convencida de que hubo episodios similares y bien cerca”. Un periodista se hace de manera ilícita con el diario de un desconocido, con el diario que Fernando Lusarreta, un anciano carlista que lo ha escrito a su hijo para desvelarle su pasado. Una historia que engancha y transporta a un episodio de la historia de Navarra “cuidadosa y perseverantemente silenciada durante décadas”, relata Amaia.

¿Por qué San Cristóbal? ¿Que le motiva para arrancar esta ficción en el fuerte del monte Ezkaba?

-Yo soy de Villava y desde críos el fuerte estaba ahí, formaba parte de la vida de Villava porque, entre otras cosas, había soldados y bajaban a comprar con los camiones;a mi padre le había oído hablar del fuerte pero nunca habíamos oído hablar de lo que pasó allí. Además, yo trabajo con una hermana de Fermín Ezkieta, autor de un libro sobre la fuga que ha trabajado también en la GR-225. Fui a la presentación de su libro y me quedé muy impresionada de la investigación que había hecho. El tema se me quedó ahí. No era nada premeditado. Se me ocurrió contar una historia que hablara sobre ese episodio... lo armé con las cartas y todo lo que viene detrás.

¿Se tuvo que preparar a fondo? Porque la historia, o mejor las historias que relata, ¿son ficción? Tienen visos de realidad.

-Sí, sí, me preparé. Internet es una herramienta maravillosa para leer testimonios, historias, estudios que se han hecho sobre el fuerte y he seguido la labor de Francisco Etxeberria y Lourdes Herrasti y las exhumaciones. Hablé con Fermín Ezkieta (en parte para pedirle permiso para citarle en mi novela) y me invitó a una marcha que iban a hacer cuando estaban marcando la GR-225 y que terminaba en una exhumación. Hice el recorrido y cuando llegamos a Olabe vi el drama de lo que es una exhumación, me impactó mucho. Ya estaba muy metida en mi novela y me vino muy bien ver como se actúa en las exhumaciones. Nunca lo había visto así tan directamente. Ver los restos del cuerpo con el tiro en la nuca, cómo lo explica Lourdes Herrasti... fue una impresión tan grande... me puse a llorar como si fuera un familiar mío, soy muy llorona y son temas que conmueven. Escribiendo las cartas de Fernando Lusarreta también lloré, me meto de lleno en la historia de mis personajes. Muchas veces estoy tan metida en la historia que lloro, me enrabietó, me enfado, me rebelo todo eso me ha pasado con esta historia.

¿Cómo se le ocurrieron los personajes? Dos ancianos del mismo bando en la guerra y tan enemigos en la residencia geriátrica. ¿Tenía algún referente cercano?

-El personaje de Fernando Lusarreta lo tenía claro. Como soy de Villava, el carlismo ha estado muy presente. Soy hija de padre carlista y madre nacionalista, pero el personaje no tiene nada que ver con ningún familiar mío. Es un personaje de ficción que me inventé. Quería también reflejar lo que pasó. No quiero exculpar a los carlistas, pero creo que los falangistas adquirieron un protagonismo tremendo y ellos se dejaron llevar aunque también hubo carlistas que salieron a la caza y mataron. Para mí es tremendo que en Navarra, sin frente de guerra, hubiera ese ensañamiento. Ahora nos asustamos cuando vemos a críos armados en África y, si te pones a pensar, es lo que fue la Guerra Civil. Hubo chavalicos que con 16 años los llevaron al frente armados. Mi padre, por ejemplo, era requeté, le habían matado a un hermano. Con 20 años se apuntó, fue a Madrid y a los dos meses pudo volver. Esa sensación de cómo se actuó, de que valía todo, el ensañamiento, de matar me parece tremendo. También quería hablar de eso, de esa inmadurez, de esa sinrazón, de matar por matar. Me ha quedado poso de amargura. El resto de personajes no los tenía claro;fueron fluyendo conforme escribía.

Dice que hay escritores de mapa y de brújula ¿Dónde se sitúa?

-Soy de brújula. El de mapa es que tu tienes desde antes de ponerte a escribir bien premeditada la historia, los personajes... y yo, no. A mí me llevan los personajes. El propio personaje va adquiriendo una fuerza que me arrastra. De hecho Javier (hijo de Fernando Lusarreta y destinatario del diario) no iba a tener un papel tan importante pero se convierte en un secundario con un protagonismo similar al de Mikel (el periodista). Mis personajes no responden a ningún referente real. Me he inventado la historia pero sí te voy a decir que todo lo que nos pasa o hemos vivido u oído deja un poso. En una novela anterior me refiero a una persona que le llevan a vivir con unos tíos, algo que era muy normal y ahora nos parece impensable. El propio Javier, cuyo origen no es habitual, lo entrega a su madre para cuidarlo.... Los referentes son situaciones que imagino gracias a que hay personas a las que les ha pasado. Yo no he sufrido el drama de los bebés robados y sin embargo centra mi novelas.

¿Cuanto tiempo le costó escribir El largo sueño de tu nombre?

-Año y medio. He escrito cuatro novelas desde 2014. La primera una historia con la guerra civil de fondo, sobre un cacique y la historia terrible de una mujer. Edité 30 ejemplares con la idea de regalar a mis amigos y ya llevo 600 vendidos. La gente me dice ¡qué historia tan bonita!, me has hecho llorar etc. Esa me costó un año escribirla. Al año siguiente me fui a Burguete y escribí la historia de una maestra cuyo fondo es el contrabando, otro tema que me apasiona. La tercera, es la de los bebés robados y estuvo en el 8º puesto de los libros más alquilados en el biblioteca de Pamplona hasta junio de 2017, que me llenó de satisfacción.

¿Por qué escribe?

-Porque me encanta escribir. En mis tres primeras novelas, las protagonistas son mujeres porque de alguna forma he querido denunciar esas situaciones tan injustas que ha habido con las mujeres, las imposiciones que han tenido que padecer.

Su profesión ¿no está muy vinculada a la escritura, no?

-Estudié COU y quería hacer INEF pero la única opción era ir a Madrid, lo que no era posible. Entonces como no quería hacer nada, mi padre me apuntó en Administrativo que lo odiaba pero acabé los dos años y empecé a trabajar en la empresa pública Nasersa, hoy Nasertic, y ahí llevo 33 años, en temas de recursos humanos.

El hecho de que Nasertic tenga encomendado el Banco de ADN ¿Le ha servido para despertar su curiosidad sobre la memoria histórica?

-Sí. Además, esta actividad no es solo mía. Tengo unos amigos maravillosos. Mikel Asiáin, periodista, me ayuda con las correcciones;Charo Aranguren y Tere Aranguren, mi hermana Carmentxu, que estudió Filología francesa... leen mis escritos y me aconsejan. Tengo un amigo en la Policía Foral, José Exkieta, a quien le consulto cosas y sobre el ADN, en el laboratorio Jesús Lacalle y Susana Pedrosa me explicaron los procedimientos.

¿Ha querido dar algún mensaje con este libro?

-A mí me gusta traspasar la piel del lector, que llegue. Y quería despertar la curiosidad, que la gente se anime a investigar y a conocer más sobre todo esto;que se anime a conocer la GR-225. Es un tema que me ha dejado tocada pero con la alegría de pensar que estamos en el mismo barco y de que hay interés en que todo esto salga a la luz. Les regalé el libro a Uxue Barkos y a Ana Ollo en agradecimiento a todo lo que está haciendo este Gobierno por la memoria histórica, por remover este pasado, rebuscar, intentar que se pierda ese miedo.

¿Por qué el título El largo sueño de tu nombre?

-El título responde al interés de poner un nombre poético a la muerte. Como dice Fernando Lusarreta despertar los nombres de ese sueño. Están dormidos porque están muertos, alguien los mató y él los ha querido despertar.

¿Prevé seguir esta historia?

-No. Para hacer una novela de 600 páginas hay que tener una capacidad que yo no tengo. Hay una historia que me ha golpeado un par de veces y en ello estoy. Creo que me voy a ir a Roncal. Me gusta ambientar mis historias en Navarra. Aquí tenemos de todo, buenos, malos, historias humanas y entornos bonitos para describir.

las claves

“Nos alarmamos cuando hoy vemos a niños armados en África, pero aquí hubo chavalicos de 16 años que fueron enviados al frente”

“Me gusta ambientar mis historias en Navarra;tenemos de todo, buenos, malos, historias humanas y entornos bonitos para describir”

el libro

El largo sueño de tu nombre. La novela relata episodios inventados que se vivieron en la guerra civil. Amaia Oloriz Rivas es autodidacta tanto a la hora de escribir como a la de editar sus novelas. Tiene sus puntos de venta en algunas librerías, tiendas y bares de amigos, además de su propio mail: librosaoloriz@gmail.com.