Adiós Pamplona

Batería artillera en la Plaza del Castillo, hacia 1900

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

(Foto: J.J. Arazuri (‘Pamplona, calles y barrios’))

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Hacia 1900el esquema de ciudad que hemos descrito otras veces se ajustaba perfectamente a la realidad de Pamplona: una ciudad amurallada, encerrada y amordazada, cuajada de iglesias y conventos y con una agobiante presencia militar, plasmada en sus cuarteles intramurales. La presión social y el control moral ejercido en la ciudad desde púlpitos y cuarteles hacían de Pamplona una auténtica olla a presión, que estallaba por cualquier motivo.

José Cerdán Andía, por ejemplo, había sido encarcelado en la Ciudadela por desertor, y no perdía ocasión de despotricar en contra del ejército. Ello le llevó a pelearse aquel mismo año en un bar de la calle Calderería con otro tipo, a quien cosió a cuchilladas. Y también en 1900 un repatriado de la guerra de Cuba llamado José San Juan, un tanto desquiciado, asesinó de dos puñaladas y sin motivo aparente a Isidro Arróniz. Hoy diríamos que el pobre José padecía neurosis de guerra, o síndrome de Cuba.

Hoy en díael paisaje urbano de hace 118 años permanece inalterado, hasta el punto de que podemos identificar cada ventana y cada balcón. Ello nos permite, además, poder asegurar que nos encontramos en el punto exacto en el que se colocó el fotógrafo de 1900, y subsidiariamente podemos también colegir que el cañón de la fotografía antigua se aposentó justamente donde se encuentran hoy las escaleras de los baños públicos.

Lo que hoy difícilmente podría repetirse es una parada militar de este tipo en el corazón de la ciudad. Y eso que a algunos sectores de la derecha, sin duda alguna, les gustaría sobremanera haber mantenido vigente la presión social y el control moral que ejercían en el siglo pasado sobre la población civil. Afortunadamente, la lucha de los insumisos navarros en los 80 y 90 consiguió librar a nuestros hijos, de una vez para siempre, de aquel secuestro legal que suponía el servicio militar. Eskerrik asko a todos ellos...!