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Devoción estellica

La ciudad del Ega se volcó con la tradicional procesión en honor a los patrones, San Andrés y la Virgen del Puy, que se prolongó durante una hora
Las altas temperaturas, de nuevo protagonistas

R. Usúa - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Juan García Ancín se animó a llevar un rato a la Virgen del Puy.

Juan García Ancín se animó a llevar un rato a la Virgen del Puy.

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Juan García Ancín se animó a llevar un rato a la Virgen del Puy.

estella-lizarra- Con una temperatura que superaba los 30 grados pocos minutos después de las doce del mediodía, la ciudad del Ega se engalanó para celebrar ayer el día grande de sus fiestas, en el que no faltó la tradicional procesión en honor a los patrones, la Virgen del Puy y San Andrés. Como es habitual, esta partió y concluyó en las inmediaciones de San Pedro de la Rúa, donde a las 11.00 horas tuvo lugar la habitual misa solemne con la asistencia de la Corporación, algo mermada en efectivos aunque con todos los grupos, salvo Ahora-Orain, representados. La misa la presidió el párroco Óscar Azcona, que estuvo acompañado de sus compañeros José Miguel Arellano y Abel Arrieta.

Los grupos de danzas Ibai Ega, Larraiza y Virgen del Puy San Andrés, así como los txikis o las rondallas María Inmaculada, Guilaudban y Los Estellicas formaron parte de una extensa comitiva que arrancó a las 12.15 y que en apenas una hora cubrió todo el trayecto. Abrió la marcha la Comparsa de Gigantes de Cabezudos y en la misma también se portaron las cruces parroquiales y distintos estandartes (Jubilados Ega, San Juan de Pied de Port-Donibane Garazi, Amigos del Camino de Santiago, Cruz Roja, Círculo Católico, San Cristóbal, San Isidro Labrador, Adoración Nocturna, Virgen del Puy o San Andrés).

No faltaron tampoco el incensario, la Peña San Andrés con su txaranga, los párrocos, la Banda de Música con la Marcha de San Andrésy la propia Corporación, que cerraron la comitiva. Y, por supuesto, también desfilaron la talla de la Virgen del Puy, -otra pequeña réplica que comenzó a sacarse hace apenas 9 años-, y el relicario de San Andrés.

Actualmente ya está aceptado que tanto hombres como mujeres pueden portar a cualquiera de los patrones, algo que hasta hace bien poco estaba reservado a ellos para el relicario y a ellas para la Virgen del Puy. En cualquier caso, no es para nada habitual, aunque ayer, justo al final, Juan García Ancín fue la excepción portando durante un rato a la patrona. El resto del trayecto lo hicieron entre un grupo de casi 40 mujeres, como Mª Puy Eraso, Manoli Sánchez, Puy Sánchez, Belén Sánchez o Rocío Rodríguez, entre otras, divididas en turnos por alturas. “Estamos cuatro grupos de ocho, pero seguro que luego se junta alguna más”, explicó Cristina Juániz, una de las organizadoras, minutos antes de arrancar. “Una curiosidad es que cuando llegamos a la plaza la portan las más jóvenes;antiguamente se ponían las que eran solteras”.

Cerca de ellas iba también la pequeña réplica de la Virgen del Puy, portada por una veintena de niñas. “Son cinco grupos de cuatro. Se empezó a sacar como una forma de animar a las niñas para que, cuando crezcan, lleven la talla grande”, comentaron. El primer turno fue para Alba Ruiz de Alda Salvador, Sonia Isaba Tardío, Irati Guibert Alén y Adriana Guibert Alén.

Unos metros más atrás iba el relicario de San Andrés, portado por turnos entre Eugenio Roa, José Mª San Martín, José Luis Osés, Luis Ángel Sánchez, Jesús Pinillos, Bernardo Lacarra, Toño Echeverría y José Ángel Elizalde. “De cara al año que viene, estaría bien que viniese más gente porque necesitamos relevo. Esto no es un coto cerrado ni mucho menos, solo hace falta venir vestido de blanco para poder participar”, comentó Lacarra.

‘tronada’ en la plazaUno de los momentos más especiales de la procesión se produce cada domingo de fiestas cuando las reliquias del patrón arriban a la plaza de los Fueros. Hasta hace unos años, ese momento se hacía coincidir con la quema de más de 1.400 cohetes de barilla, pero actualmente se sustituye por una tronada, -como se le conoce en el argot pirotécnico-, que se encarga de encender, desde la zona de Bell Viste, personal de la Pirotecnia Tomás.

En concreto, se lanzaron esta vez 174 carcasas y volcanes de distintos calibres y efectos de sonido con un “arrebato final”, todo previo aviso telefónico de personal municipal sobre las 12.52 horas. Este sistema eléctrico permite, entre cosas, controlar la duración de la explosión, que un año más fue espectacular y que sirve también para que el resto de participantes en el acto tenga una referencia de dónde se encuentran las reliquias.

Y es que, es tanta la gente que participa en la procesión que la comitiva se estira durante varios centenares de metros a lo largo del recorrido. Un recorrido en el que no faltaron las jotas de Ramón Soravilla y que se inició en la zona monumental para, a través del puente del Azucarero llegar a la calle Mayor, Baja Navarra, plaza los Fueros, calle La Estrella, calle del Puy y de nuevo, por el puente, regresar hasta San Pedro de la Rúa. Ahí se puso punto final al acto para dar comienzo a la Pañuelada.