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Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza

“Siempre estaremos agradecidos a Estella y sus vecinos por su apoyo constante desde nuestros inicios”

Padre e hijo protagonizarán junto con Joao Moura este lunes en la centenaria plaza de Estella-Lizarra una de las tardes más importantes dentro del mundo del rejoneo moderno

Javier Arizaleta - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Pablo y Guillermo en el burladero de su plaza de Noveleta.

Pablo y Guillermo en el burladero de su plaza de Noveleta. (J.A.H.)

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Pablo y Guillermo en el burladero de su plaza de Noveleta.

El mundo taurino tiene reservada ya una página muy principal para Estella y ésta ha sido escrita en buena parte por la mano y el arte del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza. La ciudad se prepara para la cita anual más importante de su vecino más universal acompañado desde hace dos años de su hijo Guillermo.

Estella/Lizarra. Un tándem que comparte profesión, ambición y nuevos desafíos. Desde su casa de Noveleta al sureste de la Ciudad del Ega nos hacen un hueco para hablar de su relación, el presente y el futuro en un día especial en el que ambos torean en la plaza centenaria de la ciudad que los vio nacer y que hoy los acoge con orgullo.

Pablo, ¿se vive con mayor responsabilidad este reencuentro con la ciudad y acompañado de su hijo?

Pablo H.M. Desde luego que compartiendo tarde con Guillermo la responsabilidad aumenta en un alto porcentaje. La tarde tiene ya su carga de responsabilidad en cuanto a mi actuación y el reencuentro con todos mis amigos, mis familiares y mis paisanos, pero además ahora al actuar Guillermo, piensas mucho más en él, en que le salgan las cosas bien y que esa expectación que ya se nota va cogiendo poco a poco, esté a la altura de lo que el público vea.

Y Guillermo, ¿siente más responsabilidad que en otros lugares?

Guillermo H.M. Es difícil decir si la responsabilidad es mayor o menor, lo que sí te puedo asegurar es que es diferente. Es bonito porque juegas en casa, aunque también te preocupa porque es donde más veces me han visto y eso me quita la condición de novedad. Ya la exigencia es mayor que las dos veces anteriores y por eso tengo que salir a más nivel que en otras plazas.

Tras una nueva experiencia mexicana, Guillermo, ¿cómo valorarías la temporada que está realizando Pablo?

G.H.M. La temporada de mi padre está siendo la de un maestro de la profesión. Actuaciones llenas de pureza, de sentimiento en las que se le ve que disfruta con lo que hace y sobre todo, ahora te lo digo por mí, enseñando y dando lecciones en cada tarde. Es un libro andante del toreo a caballo y eso a mí me sirve muchísimo.

Y Pablo, ¿cómo ve la evolución de Guillermo en este corto periodo de tiempo en el que lleva en el mundo taurino?

P.H.M. Está cuajando en un toreo serio y muy acoplado con los caballos a pesar de su juventud. Estos meses por México le han servido mucho para conocer al toro y sus terrenos y sobre todo a irse acoplando a los caballos y sacar lo mejor de cada uno de ellos. La verdad es que para los caballos tiene una cabeza privilegiada y se entiende muy bien con ellos con pocas horas de trabajo.

Comparten caballos y en algunos casos también plazas. Cuando así sucede, ¿supone esto una ventaja o es más un inconveniente?

G.H.M. Hombre, yo creo que para mí es una ventaja porque dispongo de todos los caballos de la cuadra. El mayor problema lo tiene mi padre, que por dejarme a mí caballos, siempre deja de torear con algunos para darme una ventajilla (se ríe). De todas formas es igual porque, salga con lo que salga, mi padre siempre arrea y siempre me pone las cosas muy difíciles.

Háblennos de la relación con su cuadra de Noveleta, si el grupo de caballos actual es comparable a los del pasado y si el futuro se ve con esperanza por la cantera que viene.

P.H.M. Existen muchos denominadores comunes entre aquella cuadra y la de ahora. Hay que entender que estos caballos, la mayoría son hijos o descendientes de aquellos y, por lo tanto, llevan su sangre y tienen muchas de sus cualidades. El que evidentemente ha cambiado soy yo. Aquel joven impetuoso y con muchos defectos, es ahora un rejoneador cuajado y con muchas horas de plaza, y eso también se transmite a los caballos que ahora realizan un toreo mucho más pausado, pero siempre con los mismos principios que sus antepasados.

Los aficionados y en general en Navarra se recuerdan todavía caballos emblemáticos como Cagancho o Mazantini, Chenel, Chicuelo o Roncal. Ante una relación tan estrecha, ¿cómo viven Pablo y Guillermo la pérdida de algunos de estos caballos? Porque tiene que ser muy dura la pérdida de un colaborador tan íntimo.

P.H.M. Son caballos que han compartido su vida contigo, sus vivencias, sus miedos y, sobre todo, que te lo han dado todo en la plaza y fuera. Formas con ellos una familia en la que sin hablar, consigues transmitir muchas emociones solo con la mirada. Los miras y sabes si están sanos, si les duele algo, si tienen hambre o sed Es una relación de amor en silencio y el vacío que dejan cuando alguno desaparece es muy grande y muy doloroso.

G.H.M. Como dice mi padre son parte de la familia y en mi caso, muchos de ellos han sido casi hasta compañeros de juegos, porque mis primeros juegos siempre estaban alrededor de los caballos y Labrit, Cagancho o Fusilero. Compartieron conmigo muchos de esos ratos de mis primeras montas.

La cría de ganado bravo que se ve en Noveleta, ¿acabará algún día en las grandes plazas o es una actividad secundaria?

P.H.M. Para mí sí es una actividad secundaria porque mi gran afición y mi gran pasión es la cría de caballos. Sí que pienso que algún día la actividad de bravo será más importante en Noveleta porque Guillermo, al contrario que yo, siempre ha mostrado más interés por la cría del bravo que por el caballo.

G.H.M. Sí, siempre he tenido mucha afición por el ganado bravo y lo que debemos tratar entre mi padre y yo es que ambos géneros, vacuno y equino, estén al mismo nivel, sin que uno sea prioritario y el otro secundario, sino ambos prioritarios.

La plaza de toros de Estella cumplió el año pasado 100 años y es un ejemplo de espacio donde la cultura del toro se mantiene viva. ¿Se imaginan Pablo y Guillermo cómo será el toreo dentro de otros 100 años?

P.H.M. Me conformaría con que continuara como hasta ahora, pero el plazo que me pones es muy largo.

Hay una vinculación muy grande de los Hermoso de Mendoza con Estella: ¿Se sienten queridos;se sienten profetas en su tierra?

P.H.M. En mi carrera siempre han valorado mucho el que yo haya llegado tan alto siendo de una tierra con tan poca tradición como es Navarra. Siempre he dicho que precisamente por eso he llegado tan alto. No he visto nunca a ningún rejoneador tener tanto apoyo como el que yo tuve en Estella en mis inicios, y todavía lo siento. La gente de mi ciudad era la que me acompañaba por toda navarra, la que hacía que mis contrataciones fueran rentables y así las empresas me anunciaban. Fue primordial y siempre estaré agradecido a Estella y a sus gentes por este apoyo y, que por otra parte, ahora lo veo reflejado en las primeras actuaciones de Guillermo.

G.H.M. La primera tarde en Estella ha sido la actuación más emotiva de mi vida. Mirase donde mirase siempre veía gente conocida, emocionada con lo que yo hacía, y eso me hizo sentir sensaciones que en ninguna otra plaza he vivido.

Han salido a hombros en muchas plazas del mundo. Pero, ¿qué se siente de especial al salir por la puerta grande de tu ciudad, de tu tierra?

P.H.M. Sobre todo es la satisfacción del trabajo cumplido, de haber hecho disfrutar a tus amigos y paisanos y de ver que aunque pasa el tiempo, los viejos amigos están ahí empujándote al triunfo.

G.H.M. Para mí es la salida a hombros más especial de mi carrera Guillermo: ¿tienes en mente debutar en la monumental de Pamplona? G.H.M. Claro que sí, pero no tengo prisa. En cuanto la empresa lo crea conveniente, allí estaré y será una de las mayores satisfacciones de mi carrera.

Pablo, son muchos años en el máximo nivel. ¿Hay centauro para rato?

P.H.M. Con el paso del tiempo evidentemente cada vez está más cerca el final. No veo una fecha, pero sí que poco a poco iré bajando el número de festejos y torearé solo algunas fechas significativas y algunos carteles con Guillermo. Todo ello siempre que el público continúe mostrando ganas de verme, porque el día que vea que la respuesta no es la misma, ese día sí, me iré para mi casa.