73 años del ataque sobre Hiroshima

La muerte cae sobre Hiroshima

A las 08.15 de hoy, 6 de agosto de 2018, se cumplen 73 años, el más horroroso infierno que nunca jamás ha conocido la humanidad se cernía sobre Hiroshima, la ciudad mártir de un Japón ya vencido en la Segunda Guerra Mundial.

Un reportaje de Lander Santamaría - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La cúpula de Hiroshima, en primer término, durante la jornada de recuerdo este lunes.

La cúpula de Hiroshima, en primer término, durante la jornada de recuerdo este lunes. (EFE)

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La cúpula de Hiroshima, en primer término, durante la jornada de recuerdo este lunes.Recreación del ‘Enola Gay’ tras lanzar la primera bomba atómica.El reloj se detuvo a la hora exacta del estallido de la bomba ‘Litle boy’ (muchachito), el presidente Harry Truman declara: “¡Estoy muy contento, soy feliz!” tras conocer el éxito (¿?) de la misión y la muerte de 140.000 personas, y dos japoneses supervivLa Cúpula Genbaku tras el bombardeo y en la actualidad Memorial de la Paz en Hiroshima.
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Los habitantes de Hiroshima se habían levantado e iniciaban como cada día sus labores de costumbre, cuando escucharon el ruido de un avión que sobrevolaba la ciudad y al que no concedieron mayor importancia, habituados al vuelo continuo de aviones que se dirigían a bombardear objetivos de más importancia estratégica militar y de mayor población civil, en un país que ya se sabía vencido de forma irremediable. Apenas un minuto después, la más horrorosa detonación que jamás hubieran podido imaginar, una llamarada que cegó sus ojos inmediatamente antes de ser fundidos por una temperatura superior a los 300.000 grados y convertirse en cenizas, y una ola de humo y polvo radiactivo arrasaban la ciudad y la convertían en ruinas y en un cementerio desolador.

“¡Estoy muy contento, soy feliz!”, cuentan las hemerotecas que manifestó en Washington, a 11.000 kilómetros de distancia un presidente (1945-53) Harry S. Truman (n. 1884- m. 1972) que nunca mostró ningún gesto de sentimiento de dolor y de empatía hacia las 160.000 víctimas, al conocer el éxito (¿?) de la misión. A día de hoy la misma pregunta se repite en distintos foros: ¿fue necesario, lo era a la vista de la espantosa masacre humana la que se lanzó tres días después sobre Nagasaki, con 70.000 muertes más?

“La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses”, dicen que se justificó Truman, pero la realidad es que Japón daba sus últimos estertores y estaba irremediablemente vencido. Antes, ya había padecido varios de los más mortíferos bombardeos jamás conocidos, como los que se sucedieron sobre Tokio intensificados de febrero hasta marzo de 1945, a baja altura y con bombas incendiarias (los edificios civiles eran de madera en su mayor parte) que causaron más del doble de muertes que el artefacto atómico en Hiroshima.

El mismo Dwight D. Eisenhower, alto militar en la contienda y sucesor en la presidencia (1953-1962) de Truman afirmaría años después que él “nunca lo habría hecho”. Y Robert McNamara, secretario de Defensa durante los años sesenta declararía en el documental The fog of the war (la niebla de la guerra)) que “la reacción estadounidense no sólo fue desproporcionada en Hiroshima o Na-gasaki, sino también en relación a los bombardeos no atómicos previos”, y algunas fuentes sostienen que el presidente Truman “viviría atormentado hasta su muerte” por la polémica decisión.

el infiernoEl B-29, bautizado Enola Gay por el nombre de la madre del piloto, el comandante Paul Tibbets (declaró que “nunca sufrió remordimientos”), lanzó la bomba que estalló a 580 metros exactamente a las 08.15:55 horas y provocó una bola de fuego de 300.000 grados en un diámetro de 258 metros. La expansión de tal temperatura originó vientos de 800 km/hora y destruyó todos los edificios en un radio de 16 kilómetros. Una nube radiactiva se expandió y produjo víctimas hasta 59 km de Hiroshima, con afecciones genéticas que hasta hoy ha causado muertes. El protagonista de El imperio del sol (1988, Steven Spielberg), el niño Jim Graham, dice en la película: “Fue como si Dios hubiera hecho una fotografía”. El primer infierno en la tierra se desató en tal día como hoy. Nunca mas, nunca.

etiquetas: japon, hiroshima