Olite, lleno de magia

El sábado llegó el final de la 19ª edición del Festival de Teatro de Olite, con dos espectáculos de danza en La Cava, ‘Fandango street’, y en la plaza Carlos III, ‘Negua’

Un reportaje de Amaia Cabezón. Fotografía Mikel Saiz - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Los bailarines representaron ‘Negua’, espectáculo que integró baile, música, fuego y luces en la plaza Carlos III de Olite para dar por finalizado el festival.

Los bailarines representaron ‘Negua’, espectáculo que integró baile, música, fuego y luces en la plaza Carlos III de Olite para dar por finalizado el festival. (Mikel Saiz)

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Los bailarines representaron ‘Negua’, espectáculo que integró baile, música, fuego y luces en la plaza Carlos III de Olite para dar por finalizado el festival.La bailaora Sara Calero, que interpretó una de sus piezas acompañada por el cuarteto de cuerda y el guitarrista Pablo Romero.Comienzo del espectáculo ‘Negua’ en la plaza Carlos III.

Negua realizó el cierre definitivo de la 19ª edición del Festival de Teatro de Olite el sábado en la plaza Carlos III después de que la Compañía Sara Calero presentase su Fandango street, que supuso el broche final a las actuaciones en La Cava.

La climatología, que acompañó durante todo el festival, no cambió para las últimas actuaciones y eso hizo que los dos espectáculos contasen con una grandísima expectación.

Bajo la dirección artística y coreográfica de Sara Calero, Fandango street logró hacerse con todo el público en la hora y veinte minutos que duró el espectáculo. Lo que comenzó con un cuarteto de cuerda integrado por Raquel Ovejas (primer violín), Alfredo Ancillo (segundo violín), Abel Anafe (viola) y Javier Morillas (violonchelo), se fue convirtiendo a lo largo de la actuación en un espectáculo todavía más completo e intenso con dos cantaoras, dos guitarristas y la bailaora, además de directora, Sara Calero.

La protagonista, que al terminar se llevó la mayor ovación por parte del público, interpretó cuatro extensas piezas acompañada de música y voz en directo en un espectáculo que comenzó con una pieza en la que la cantaora Gema Caballero logró toda la atención.

Durante las siguientes representaciones, la bailaora se despojó de su largo vestido para cambiarlo por un vestuario que permitió ver la totalidad de sus brazos, piernas y torso mientras combinaba el taconeo flamenco, las castañuelas, un abanico e influencias de ballets románticos como El QuijoteyEl Lago de los Cisnes.

La Compañía consiguió levantar al final de su actuación a la mayoría del público que, después de observar entusiasmados todas y cada una de las piezas interpretadas sin moverse de su asiento, no dudaron en ofrecer una gran ovación a todos los artistas, notándose una especial admiración por José Almarcha, con la guitarra flamenca, y Sara Calero.

‘negua’Sin tiempo para que los aplausos llegasen a su fin, diez jóvenes vestidos de negro irrumpieron en La Cava con antorchas para dirigir a todos los asistentes hasta la plaza Carlos III, donde mostraron Negua.

El espectáculo contó con integrantes de la Compañía Mundaka y el Carnaval Rural de Olite, que tras numerosos ensayos lograron que la noche fuese “mágica”, según la calificó Luis F. Jiménez, director del festival.

Se pusieron en movimiento los ritos de invierno de Euskal Herría para trazar un camino emocional donde el movimiento ritual y la danza tradicional persiguen el único objetivo de vencer la noche y salir del invierno.

Seis bailarines protagonistas, sus cuerpos y voces, tres músicos, antorchas, bengalas y los integrantes del Carnaval Rural de Olite lograron crear una atmósfera especial en la que la percusión producida por el propio cuerpo y la repetición de secuencias de movimientos hipnotizaron al público allí presente, que comprendía todas las edades.

balance finalLuis F. Jiménez, director del festival, calificó la edición de “muy positiva. Hemos tenido prácticamente completo casi todos los días, pero hoy ha sido realmente mágico, con un final impresionante”, explicó.

Destacó que “las muestras han sido muy diferentes, incluso su calidad artística, pero el público ha disfrutado de todos los espectáculos”. El mayor inconveniente para el director fue que “hemos arriesgado mucho”, pero el resultado fue mejor de lo esperado porque se han “aceptado las propuestas, que eran muy variadas y diferentes”.

Jiménez agradeció a todas las compañías participantes “el trabajo realizado y el ambiente creado”, porque gracias a ellos “ha sido un festival mágico y hermoso, en el que el público se ha enamorado. Ha resultado una edición realmente especial”.

El director hizo hincapié en que “el festival tiene su propio sello, podemos compartir cosas con otros, pero Olite tiene algo, está en un lugar geográfico muy particular, con culturas mezcladas, que son algo que tenemos que incorporar a la programación como ha sucedido hoy, cuando Neguaha fusionado a personas de Francia y País Vasco para crear algo genial”.

“Ha sido un cierre espectacular, con una fusión mágica que ha logrado dejar al público con muy buen sabor de boca y ganas de más”, añadió.

En cuanto al año que viene, expresó que “tenemos que pensar en seguir arriesgando para la próxima edición, porque la respuesta que hemos obtenido ha superado lo esperado”.