Lekunberri vuelve a la Edad Media

EL | Primer domingo de agosto el mercado de antaño transformó las calles y las gentes de este pueblo, que se vuelca en esta feria

Un reportaje y fotografías de Nerea Mazkiaran

Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Ayer se pudo ver en la plaza una exposición de aperos y herramientas que eran habituales en los caseríos hasta no hace mucho tiempo.

Ayer se pudo ver en la plaza una exposición de aperos y herramientas que eran habituales en los caseríos hasta no hace mucho tiempo.

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Ayer se pudo ver en la plaza una exposición de aperos y herramientas que eran habituales en los caseríos hasta no hace mucho tiempo.Manoli Olaetxea vareó lana de colchón.Con el mercurio por encima de los 30ºC, ayer se agradecía especialmente a las aguadoreas con sus botijos.Melquialdes Hidalgo, esquilando una oveja.
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con un sol de justicia, ayer se agradecían las sombras que ofrecían las casonas del casco viejo de Lekunberri, engalanadas con su mercado de antaño, que transformó sus rincones y sus habitantes en un salto en el tiempo al que invitaron a viajar a los cientos de personas que se acercaron ayer a esta localidad, muchas de ellas turistas. Era día de feria y había que celebrarlo perdiéndose entre los puestos y dándose algún capricho. Ayer apetecía sobre todo líquido. Así, las aguadoras cargadas con sus botijos eran especialmente bien recibidas.

En este salto en el tiempo, el ganado volvió ayer a las calles del pueblo, sobre todo en la plaza, donde se recordó el pasado pastor de este pueblo. También un adelanto del Encuentro Anual de Pastores Americanos que se celebrará el próximo 15 de septiembre. Así, se pudo ver esquileo tradicional, de la mano de Melquiades Hidalgo, de Lumbier, que también dio a conocer los colchones de lana que realiza. “No hay que varearlos. Con un buen somier puede estar bien 10-12 años”, aseguró. “Se debe realizar con la lana entrefina de oveja rasa navarra o aragonesa, también de raza manchega y otras del extranjero”. Al respecto, explicó que los colchones y colchas de lana están muy valorados en países de Europa y también Estados Unidos o Nueva Zelanda. “Aquí la gente lo ve como volver atrás”.

Este esquilador acudió con su pareja, Cristina Urtasun, que mostró cómo se realiza el cardado de la lana con una máquina antigua. Junto a ellos estaba Manoli Olaetxea, que la ahuecó al modo tradicional, pegando con un palo. Y lo hizo entre irrintzis y gritos de “Gora Lekunberri!”. Asimismo, se pudo ver una exposición de aperos, herramientas y diferentes artilugios que solía haber en los caseríos, una exposición para ver sin prisas y recordar el pasado, en el caso de algunos, y una novedad en el caso de otras personas.

MERCADO VARIADO La artesanía fue la otra gran protagonista de la jornada, con una feria en la que participaron más de medio centenar de artesanos que ofrecieron sus productos a los visitantes, algunos de los cuales mostraron in situ cómo trabajaban diferentes materiales como la madera, la piedra o el barro. La oferta era amplia y variada, con alimentos de primera calidad como miel, patés, queso, pasteles o embutidos junto con otros puestos de diferentes artesanías que ofrecían sus productos a los visitantes, siempre dispuestos a explicarles cómo se realizaba el proceso.