Pamplona de sube y baja

El nuevo elevador de Mendillorri salva un desnivel de 18 metros en solo 11 segundos. Iruña ya tiene diez ascensores urbanos por la ciudad

Un reportaje de Miren Yoldi / Fotografía Javier Bergasa - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un grupo de chicas se dirigen hacia el nuevo ascensor de Mendillorri.

Un grupo de chicas se dirigen hacia el nuevo ascensor de Mendillorri. (Javier Bergasa)

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Un grupo de chicas se dirigen hacia el nuevo ascensor de Mendillorri.

La vieja Iruña se ubica en una meseta de 449 metros sobre el nivel del mar, y se extiende a lo largo 23 km2 a ambas orillas del río Arga. La ciudad verde y amurallada cuenta con varios desniveles en sus barrios y por eso, hoy en día, los ascensores urbanos tienen un importante papel. Tanto que ya van diez en total, con la reciente incorporación de Mendillorri.

Este barrio cuenta con un nuevo ascensor que se inauguró el pasado 5 de julio, el décimo de toda la ciudad. Un elevador que mejorará la accesibilidad en el barrio salvando un desnivel de 18 metros en sólo 11 segundos.

El Ayuntamiento de Pamplona ha invertido un total de 905.000 euros en el proyecto. Durante su primera tarde de uso ya registró alguna incidencia, pero los técnicos solucionaron el problema para que el proyecto continúe a pleno rendimiento en un barrio en el que, hasta ahora, la comunicación entre las zonas alta y baja se producía únicamente a través de caminos de hormigón que recorren el talud que los separa.

El proyecto conforma la solución a la distancia que separa la carretera de Badostáin y la intersección entre las calles Concejo de Badostáin y Señorío de Echalaz, un elevador que cuenta con una torre exenta, comunicada con una pasarela que accede al desembarco superior, ya que el talud y el espacio físico disponible no permitían la colocación de otras estructuras como escaleras mecánicas o elevadores en trinchera o enterrados. La pasarela de acceso a la parada superior es de 29 metros. En los embarques superior e inferior se han levantado dos marquesinas de vidrio que servirán de protección frente a la lluvia en los momentos de espera o de salida del ascensor.

Es un ascensor panorámico y eléctrico en el que podrán viajar 22 personas (1.600 kilos). Contando los tiempos de embarque y desembarque, los responsables calculan que podrá realizar alrededor de 50 viajes cada hora.

los anterioresLa colocación de estos sistemas es una solución más para resolver problemas de accesibilidad en la ciudad consolidada. Los ascensores urbanos resuelven un gran problema de accesibilidad entre barrios y de accesibilidad a las viviendas, para todas las personas pero especialmente para personas con discapacidad y ancianos, gente con carros de la compra, silletas... Algo que los convierte en sumamente rentables, a pesar de que sean más caros.

El primer ascensor en construirse fue el de Erletokieta, en 2004. Une las calles Río Ega y Abejeras, y salva un desnivel total de 10,49 metros. Tiene una capacidad de 8 personas y su presupuesto fue de 395.700 euros.

El buen resultado del de Erletokieta animó al Ayuntamiento a seguir haciendo este tipo de actuaciones. En 2007 entraron en funcionamiento dos nuevos ascensores en el barrio de la Milagrosa, muy similares al primero. Los elevadores, instalados en la calle Isaac Albéniz, provocaron críticas a la alcaldesa en su día Yolanda Barcina, tachándole la Asociación de Vecinos de Arrosadia de “electoralista”.

El tercero fue el de la Rochapea, que salva un obstáculo añadido, la muralla. Una actuación de estas características permite la expansión de la ciudad y una comunicación efectiva entre barrios que históricamente han estado separados por el río. Luego vino el de San Juan, parecido a los de Isaac Albéniz, pero con tres paradas: la superior a la altura de Monasterio de Irache;una intermedia, en la terraza trasera de dicha calle;y la inferior, justo en la trasera de la calle Monasterio de Fitero.

En 2011 llegó el ascensor que comunica el Parque Fluvial del Arga con la Media Luna, una estructura vertical exenta de 20 metros de altura, similar a las soluciones aplicadas en las calles Monasterio de Fitero e Isaac Albéniz y, por tanto, muy distinto de los elevadores por raíles que dan acceso a la calle Descalzos.

El sexto, inaugurado en los últimos años, se englobó dentro del proyecto de edificio de los apartamentos tutelados para personas mayores: el que comunica la plaza Felisa Munárriz de la Milagrosa con la calle Julián Gayarre.

El siguiente unió el II Ensanche con Lezkairu (2012). Se accede a la base desde la calle Valle de Egüés y la entrada a la parte superior se realiza desde la cara norte en la calle Monjardín, a través de una pequeña pasarela.

El octavo fue el ascensor de la zona de Grupo Urdánoz en Etxabakoitz, en 2013, una recurrente reivindicación de los vecinos. El ascensor cuenta con tres elementos. En primer lugar se produjo la instalación de un recrecido en el puente sobre el río Elorz. En segundo lugar, se instaló una cabina panorámica acristalada. Finalmente, el tercer elemento que se añadió fue una pasarela en forma de L con una estructura en forma de viga-cajón. De esta manera, Grupo Urdánoz y el barrio de Etxabakoitz en general se conecta además con el municipio de Barañáin o Mendebaldea y la zona de hospitales.

Por último, en 2006 se instalaron dos ascensores en Etxabakoitz, en la calle Concepción Benítez. Para una zona con 630 viviendas en las que abundan las personas de edad avanzada, la medida supuso un alivio después de años de abandono y de demandas que no obtuvieron respuesta.