El reparto

Antxón Villaverde - Martes, 7 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Una de las cosas más difíciles con las que se ha encontrado el ser humano ha sido la de ser equitativo a la hora de repartir, debido, fundamentalmente, al egoísmo innato de todo ser vivo, en general, y de los seres racionales en particular, y eso que hemos mejorado mucho desde aquel poder absoluto que ostentaban reyes y emperadores, hasta nuestros días. De comentar la actitud de aquel, que coronándose el mismo emperador, hace algo más de 200 años, estableció un código -en parte hoy todavía vigente- en el que a pesar de recoger entre otras cosas la igualdad, luego él se quedaría con la mayor parte, y que casualmente haría honor a su nombre.

Hablar hoy del reparto de la riqueza en el mundo nos llevaría espacios de los que no disponemos, de ahí que me ceñiré exclusivamente al reparto en nuestro país, que todavía conocemos por España, y que algunos al referirse a ella, la definen como “el Estado”. La evolución habida en la historia nos ha llevado desde el poder absoluto hasta nuestros días, donde han proliferado los repartidores hasta límites que nunca hubiéramos sospechado, y de ahí que el reparto de la “tarta” cada vez sea más y más complicado.

El prohibitivo precio de la vivienda, los enormes impuestos que nos agobian, la globalización de empresas que se convierten en auténticos monopolios, son trozos de esa “tarta”, que los repartidores debieran hacer llegar a ese pueblo soberano que hoy vive aturdido, y jodobado, y que, según el diccionario de Coll, (que en paz descanse) significa corcovado y además jodido. He dicho.