la carta del día

Érase una vez una opositora llena de ilusión

Por Iranzu Echávarri Bengoechea - Martes, 7 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

ha pasado más de un mes desde aquel 23 de junio que llevaba marcado en mi calendario durante meses. Ese era el día del examen teórico que llevaba preparando todo el año. Me enfrentaba a él con ganas e ilusión. Ilusión que seguía intacta tras acabarlo sobre las 22:45 horas de la noche. ¡Gran horario elegido para la ocasión! Dos días más tarde llegó el turno del práctico y a partir de ahí, bueno, los nervios se empezaron a apoderar de mí. Curiosamente había disfrutado de todo el proceso de estudio y preparación que comenzó el 1 de septiembre del pasado año. Ese día empezó mi reto, como el de otros muchos, imagino. Decidí pedir una excedencia en mi trabajo en la enseñanza concertada y probar suerte en la enseñanza pública. Así pues, desde la mencionada fecha de septiembre hasta el también citado 23 de junio del presente año, mis jornadas de estudio, trabajo con prácticos y realización de una programación para un curso escolar constaban de 7 a 8 horas, de lunes a sábado. Lo he disfrutado, la verdad, siempre pensando en esos futuros alumnos que iba a tener y con los que llevo disfrutando en el aula desde hace ya 17 años. Sí, me considero afortunada de ser docente, una profesión que siento como mi vocación, que me llena sobremanera y de la que aprendo día tras día. ¿Lo más duro de este año? No poder entrar en el aula cada mañana;por eso mientras estudiaba, hora tras hora, día tras día, entre café y café, siguiendo un riguroso calendario, me ilusionaba viendo que seguía aprendiendo y recordando cosas, ya lejanas para mí, y pensando que mis futuros alumnos tendrían una profesora más preparada -con conocimientos recientes y una amplia experiencia en el aula-.

Sabía que sacar una plaza era muy difícil ya que mi baremo para el concurso era bajo -0’15 por año trabajado en la concertada frente a un 0’7 por el mismo periodo de trabajo en la pública-, pero desde luego suspender no entraba en mis planes. Me he quedado en las puertas de poder optar a defender mi programación y unidad didáctica a falta de un 0’2250, así, con 4 decimales que es como nos han calificado. Pues bien señores, lo primero mi más sincera enhorabuena a quienes hayan superado todo este proceso. Siempre es difícil aprobar una oposición, pero en este caso concreto, creo que más. ¿Por qué? Había órdenes de corregir con extremísima rigurosidad en todas las disciplinas y con más rigurosidad aún si cabe en algunas en particular. Nadie era consciente, creo, en esos momentos de la sorpresa que les depararía la apertura de plicas. El número de suspensos se les había ido de las manos y consecuencia de ello lo que todo el mundo sabe ya a estas alturas de la película, no se cubre el número de plazas en varias especialidades. Si tuviese que calificar el proceso de esta oposición, mi calificación sería de 0’0000, ¡con 4 decimales! Se ha gastado en recursos humanos, materiales y de organización y... ¿Para qué? Para no cubrir plazas tras 8 años sin convocar oposiciones de Secundaria. ¡Vergüenza torera! Lo más triste de todo es que, en el fondo, no creo ni que les importe. En 10 meses se realizará la OPE de Primaria y veremos a ver qué pasa. Una oportunidad para que la Administración demuestre que ha aprendido, si es que lo ha hecho, de este desastre que ha sido la OPE de Secundaria.

No hace falta ser muy inteligente, y cualquiera que se dedique a la docencia y tenga que corregir gran volumen de exámenes y/o trabajos en épocas puntuales de evaluación se puede dar cuenta del estrés que han vivido los tribunales. Creo que junto con los opositores han sido las víctimas de todo este proceso. Desde estas líneas, mi reconocimiento y valoración de su trabajo en unas fechas que no ayudan mucho, pero esto es otro debate.

Como opositora me siento engañada, defraudada y me invade la preocupación ante unas nuevas oposiciones en el año 2020 que continúen con este sistema. Un sistema que no me garantiza estar ahí por más que me esfuerce y me prepare, algo que obviamente se da por hecho en todo opositor que se dedique concienzudamente a ello durante meses, y que, como es mi caso, nunca ha dejado de estudiar, lo cual es un plus a nivel de hábitos y estrategias. Espero que se haga una profunda crítica y se empiecen a hacer las cosas bien desde el principio, esto es, desde la redacción clara, concisa y rigurosa de la convocatoria, evitando “corta y pegas” de convocatorias anteriores, que cuanto menos han dado como resultado farragosas redacciones, ambiguas en su interpretación. Espero y deseo ver una convocatoria y un proceso de oposición que den la imagen de Navarra que corresponde en la materia que nos ocupa y permita al opositor poder realizar todas las pruebas de las que conste el mencionado proceso.