Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

El paro juvenil bajo el foco

El desempleo y la afiliación en Navarra se hallan en parámetros de 2008, lo que muestra una evolución positiva del mercado laboral, si bien debe incidirse aún más en procurar a la juventud proyectos de vida autosuficientes

Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

la reducción del paro en Navarra desde que registró su cota máxima en febrero de 2013 alcanza en parámetros porcentuales el 42,4%, para un descenso de 23.955 personas desempleadas hasta las 32.569 al finalizar este julio. El guarismo refleja de forma inequívoca una tendencia sumamente positiva, en términos de las postrimerías de 2008 al igual que en lo concerniente a la afiliación, que desde los mínimos de enero de 2014 se ha incrementado un 15,4%, de 243.505 entonces a 280.975 el mes pasado. Aun sin que quepa un ápice de autocomplacencia en observancia de quienes sufren los rigores del desempleo, los números resultan en términos generales satisfactorios, si bien ciertos grupos precisan de una atención particular para adecentar su acomodo en el mercado laboral, entre ellos el de los jóvenes. Sobre él incidió ayer UGT, a partir de constatar la ralentización en la merma del paro del colectivo, pues en 2017 menguó un 3,42% cuando el decremento anual total fue del 16,5%. Siempre desde la premisa de que, desde el inicio de la recuperación económica a mediados de 2014 hasta el ecuador de 2018, el paro juvenil se ha reducido en Navarra a la mitad, pasando de 24.700 a 12.000 desempleados, según la estadística del propio sindicato. Al combate sostenido contra la desocupación juvenil debe añadirse con la misma vehemencia el esfuerzo por minimizar la precaridad de este colectivo, como lo atestiguan una tasa de temporalidad del 42% -que se traduce en que el 89% de los jóvenes en paro no recibe ningún tipo de prestación-, así como una brecha salarial del 18%, lo que representa una menor percepción de 4.620 euros al año sobre el sueldo medio de Navarra. Descrita la coyuntura, se trata de actualizar el marco educativo primero y laboral después en aras a una mayor empleabilidad de los jóvenes y a su recualificación cuando retornan al paro. En ese sentido, la lucha contra el fracaso escolar y la mejora de la orientación formativa se antojan capitales, fortaleciendo con mayor ahínco aún una Formación Profesional que procure cotas superiores de oferta y especialización. Un asesoramiento específico en las oficinas de empleo o procurar un emprendimiento sensato con programas de mecenazgo constituirían otras aportaciones relevantes, como impulsar en la empresa un contrato relevo más operativo y regular las prácticas no laborales. Todo suma en pro de la necesaria emancipación de los jóvenes para dotarse de proyectos de vida autosuficientes.

etiquetas: juventud, paro, editorial

Más sobre Editorial

ir a Editorial »