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“Si estamos a salvo no es gracias a la Embajada española”

La pamplonesa denuncia, como miles de turistas, la falta de ayuda de las autoridades para conseguir un billete de vuelta

Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Irantzu Senosiain (d) junto a su amiga en la explanada del aeropuerto de Lombok.

Irantzu Senosiain (d) junto a su amiga en la explanada del aeropuerto de Lombok.

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Irantzu Senosiain (d) junto a su amiga en la explanada del aeropuerto de Lombok.

Pamplona- Noches de temblores a la intemperie, falta de información pero, sobre todo, ausencia de ayuda por parte de la Embajada española en Indonesia. Esta está siendo la denuncia generalizada por parte de todos los turistas procedentes de España que llevan días intentando dejar atrás el desastre.

Irantzu y sus compañeras vivieron en primera persona la actitud de la Embajada española. El viaje de vuelta corre por su cuenta, tienen que apañarse como puedan para conseguir llegar a una zona segura y regresar a casa. Tras una primera noche durmiendo al raso en una colina lograron montar en uno de los barcos que les llevó a la isla de Lombok. La herida de Uxue les permitió subir pronto a una de las embarcaciones. “Es mentira que estén evacuando primero a los turistas, la prioridad son los nativos”, cuenta Irantzu. La solidaridad con los visitantes del país brillaba por su ausencia.

En el aeropuerto fue el único lugar en el que avistaron la presencia de la Embajada española. “Juan era el chico que estaba allí, pero nos informó que no nos podía ayudar porque no tenían medios. Lo único que nos dijo es que nos apuntásemos en dos listas y que le avisásemos si conseguíamos un billete de avión para tacharnos de la lista en la que nos habíamos apuntado”, relata Irantzu, sin entender todavía por qué les hicieron apuntarse en esa lista si no les iban a ayudar en nada. La embajada española no presta asistencia a los atrapados en Indonesia, pero si lleva registro de aquellos que salen del país. Además de escribir en Twitter y dar teléfonos que los turistas denuncian que no cogen, no han solucionado nada. “Ni siquiera hemos recibido apoyo moral en una llamada o un gesto por parte de la Embajada, no estamos ayudando unos a otros”, dice Irantzu. Una opinión que comparten gran parte de los turistas que muestran su indignación en las redes sociales, respondiendo a los tuits de la cuenta de la Embajada.

indignaciónTras otra noche al raso, a la mañana siguiente cogieron un avión a Yakarta, considerada zona segura. “Sabemos que están diciendo por allí que la embajada nos está ayudando, pero no es así. No ha ayudado nada, en ningún momento. Si estamos a salvo, no es gracias a ellos”, asegura Irantzu mostrando su descontento. Frente a la ausencia de la legación española, las compañías ampliaron su número de vuelos. Por suerte, Irantzu y sus dos compañeras pudieron hacerse con un billete de vuelta.

El camino hasta casa les ha salido caro. “Hemos perdido muchísimo dinero. Habíamos comprado un billete, y ahora hemos tenido que coger otro para poder volver. En ningún momento nos han ofrecido ayuda, solo dicen que no tienen medios”. Hacerse con un asiento ha sido una tarea complicada, ya que la embajada se desentendió desde el principio en ese asunto. Un aspecto esencial si se tiene en cuenta que desde el Ministerio de Exterior dicen que están evacuando a los atrapados. - C.A.R.

hugo zúñiga

“aceleré hasta que cogimos altura”

Un vecino de Orkoien. El terremoto también lo vivió el fotógrafo Hugo Zúñiga. Este vecino de Orkoien contó su vivencia en Facebook desde Kuta Lombok. “Condujimos 30 minutos por la carretera llena de coches, motos y gente corriendo. Todos en la misma dirección, el miedo de tsunami, el miedo a morir. Las prisas y el cansancio hicieron que no cogiese la cámara. ¿Por qué la gente miraba hacia atrás? Era el posible tsunami. Cuando me di cuenta, mi puño no dejó de acelerar hasta que pude sentir que habíamos cogido altura. Cuatro horas después volvimos a Kuta, hemos dormido en el jardín, bonitas estrellas, alguna réplica pequeña, estamos bien. Gracias”, terminaba el relato.

etiquetas: terremoto, indonesia