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Una huida de película

Un grupo de 27 republicanos gallegos asaltaron un barco para escapar de la represión franquista

D.N. - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 20:24h

Grupo de republicanos que logró escapar.

Grupo de republicanos que logró escapar. (D.N.)

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Grupo de republicanos que logró escapar.

El estallido de la Guerra Civil española en julio de 1936 y la brutal represión ejercida por los militares sobre todos aquellos que opinaban distinto a ellos sembró el terror en cada rincón.

También en Galicia, donde muchos hombres y mujeres trataron de huir a territorio republicano a bordo de precarias embarcaciones de pesca. Quienes no pudieron hacerlo se escondieron durante años en bosques, montañas o zulos que construyeron en casa de familiares para ocultarse.

Después de tres largos años, cuando finalizó la guerra y se impuso el régimen franquista, el futuro seguía escribiéndose negro para todos los republicanos que habían permanecido ocultos. Esta situación empujó a un grupo de 27 topos defensores de la República a salir de sus madrigueras y planear su fuga.

El primer reto fue conformar el grupo y decidir cuál sería el plan. El canal para comunicarse vino de manos de sus familiares más cercanos, que hicieron de correo entre los distintos escondites. Correrían un riesgo grande, sin embargo, sus otras opciones les resultaban aterradoras: la cárcel o el paredón.

Entre los 27 miembros del grupo se encontraba Antonio Santamaría, el último alcalde republicano de Ferrol. Santamaría fue detenido y condenado a muerte por los sublevados en julio de 1936, pero el día antes de su ejecución logró escaparse con otro compañero del cuartel.

Los hombres, buscados por las autoridades franquistas, se disfrazaron con trajes de la Guardia Civil. El plan, un tanto suicida, fue hacerse pasar por un grupo de prisioneros custodiados por agentes de la Guardia Civil para asaltar un barco, el bou Ramón, atracado en Ferrol donde contaban con la complicidad de uno de sus diez tripulantes. La noche del 20 al 21 de julio de 1939 el grupo se reunió y puso en marcha la farsa.

En aquellos tiempos a nadie le sorprendió ver a un oficial del Ejército, tres guardias civiles y un falangista escoltando a un nutrido grupo de prisioneros. Así lograron llegar sin problemas hasta el puerto.

Huida y nuevo futuro

Y jugando con la ironía, aseguraron que tenían que inspeccionar el barco "porque en su interior podía haber rojos escondidos que trataban de escapar a Francia". Cuando el barco partió hacia aguas internacionales, los 27 se fundieron en un abrazo por dejar atrás el infierno.

Un infierno que no terminó para sus esposas, hermanas y demás familiares que sufrieron las represalias. Estas fueron trasladadas al cuartel de la Guardia Civil, donde les colgaron de los pulgares y daban latigazos en las piernas, mientras les insultaban y les preguntaban por el paradero de los hombres una y otra vez. Algunas pasaron tres días en un retrete apestoso, otras varios meses en prisión. Los fugados tampoco disfrutaron de un buen destino.

Fueron trasladados a un campo de exiliados en Francia. Algunos combatieron contra Hitler en el Ejército francés o en las filas de la Resistencia;dos de ellos fueron capturados por los nazis y deportados al campo de concentración de Mauthausen, de donde solo uno consiguió salir con vida. Otros fueron detenidos por la Gestapo y entregados a las autoridades franquistas. Quienes lograron sobrevivir terminaron sus vidas en el más duro de los exilios.