Más de 6.100 personas llevan al menos tres años sin poder trabajar

El Gobierno fija una reducción de apenas 800 personas al año entre los parados de larga duración

Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Pamplona- Más de la mitad de la personas en paro se encuentra en esta situación desde hace menos de seis meses. Su situación es, en términos generales, la que menos preocupa. En cierto modo, forman parte de la rotación natural de un mercado de trabajo que expulsa e integra a trabajadores de forma continua todos los días. En marzo de este año, último mes del que existen datos, eran unos 17.650 empleos, una cifra similar o ligeramente inferior a lo que podría ser considerado como desempleo.

Lo más preocupante, sin embargo, es la situación de los entre 13.000 y 16.500 parados (según el INE o el Ministerio) que son considerados como parados de larga duración (más de un año en desempleo). Y aún más dura la de quienes suman más de dos años sin trabajar. Estos últimos son unos 8.200 en Navarra en estos momentos. Y de ellos, cerca de 6.100 pasan ya de los tres años sin trabajar, por lo que su regreso se antoja prácticamente imposible. “Este es un aspecto clave, porque existe una fuerte correlación entre el tiempo en desempleo y las probabilidades de volver a encontrar un trabajo”, explican el SNE, en un reconocimiento de lo complicado que va a resultar reducir esta cifra. De hecho, el número de personas que lleva ya más de tres años sin trabajar no solo no disminuye, sino que se incrementa, al pasar de unas 5.000 a más de 6.100 personas, según los datos elaborados por el SNE y extraídos la web del Ministerio de Empleo.

Quizá por todo ello, porque las consecuencias de la crisis tardarán aún años en olvidarse, el Gobierno de Navarra se ha fijado unos objetivos modestos. Y aspira a reducir en unas 2.400 personas en dos años y medio la cifra de parados de larga duración. Cada persona que encuentra trabajo dentro de este colectivo supone un triunfo especialmente valioso. En muchos casos, permite mejorar las bases de cotización de trabajadores que se encuentran en la recta final de su carrera laboral. Y, sobre todo, revertir una dinámica terrible: de la búsqueda activa de empleo se pasa al desánimo por no encontrarlo. Y de allí, a la vergüenza que se siente al solicitar un trabajo cuando se lleva más de dos o tres años sin haber trabajado. - J.A.M.