Más de 400 herido en la represión

Rumanía se convierte en un polvorín por la corrupción del Gobierno

Más de 400 heridos tras la violenta represión policial de las protestas en Bucarest

Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Un manifestante se enfrenta a la Policía antidisturbios con la bandera de Rumanía en la capital, Bucarest.

Un manifestante se enfrenta a la Policía antidisturbios con la bandera de Rumanía en la capital, Bucarest. (Bogdan Cristel)

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Un manifestante se enfrenta a la Policía antidisturbios con la bandera de Rumanía en la capital, Bucarest.

Bucarest- Un total de 110.000 personas participaron el pasado viernes en la concentración, en la Plaza de la Victoria de Bucarest, para protestar contra la corrupción del gobierno socialdemócrata (PSD), protesta que se trasladó a otras ciudades de Rumanía.

En ellas, los manifestantes reclamaban la dimisión de la primera ministra socialdemócrata, Viorica Dancila, así como del presidente del Parlamento, Liviu Dragnea.

Las marchas fueron organizadas por grupos de rumanos que trabajan en el exterior, indignados por los bajos salarios y los intentos del PSD de debilitar al poder judicial en Rumanía, uno de los estados más corruptos de la Unión Europea.

En la capital, algunos manifestantes intentaron abrirse paso lanzando botellas y piedras contra los antidisturbios. Por su parte, la policía usó un cañón de agua y gas lacrimógeno.

Además, vídeos publicados en redes sociales muestran a los agentes golpeando a los manifestantes no violentos, que levantaban sus manos. Según informó ayer la agencia de intervención de emergencia ISU, entre ellos dos policías antidisturbios que se separaron de su unidad, más de 440 personas -24 de ellas agentes de policía- necesitaron asistencia médica, de las cuales fueron hospitalizadas 65, 11 de ellas policías.

El presidente rumano, Klaus Iohannis, condenó el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía. “Condeno firmemente la brutal intervención, muy desproporcionada con las acciones de la mayoría de las personas en la plaza”, señaló, por lo que “el Ministerio del Interior debe explicar urgentemente la forma en la que han manejado los eventos de esta noche”.

Por su parte, las autoridades policiales insistieron ayer durante una rueda de prensa que la actuación estuvo justificada, ya que se trató de “violencia legítima del Estado” y los agentes intervinieron cuando fueron atacados.

protesta ciudadanaEntre las multitudes en Bucarest se encontraba el camionero Daniel Ostafi, de 42 años, que se mudó a Italia hace 15 años en busca de un futuro que -dice- Rumanía no podía ofrecerle a su familia, y Mihai Podut, de 27, trabajador de la construcción que se fue en 2014, primero a Francia y más tarde a Alemania.

Se unieron a decenas de miles fuera de la sede del Gobierno, agitando banderas rumanas y de la Unión Europea, así como exigiendo la dimisión del gabinete con mensajes proyectados en edificios alrededor que decían “Somos la gente” y “No hay violencia”.

El Banco Mundial estima que entre 3 y 5 millones de rumanos trabajan y viven en el extranjero, lo que supone hasta la cuarta parte de la población del estado de la Unión Europea.

“Me fui para dar a mis hijos una vida mejor, lo que aquí no era posible”, afirmó Ostafi. “Desafortunadamente, todavía no es posible. Las personas que nos gobiernan no están calificadas y son corruptas”, señaló, añadiendo que esperaba que las próximas elecciones parlamentarias tuvieran una mayor participación.

Las protestas pacíficas y ciudadanas se han celebrado repetidamente desde que los socialdemócratas tomaron el poder, a principios de 2017, y trataron de despenalizar varios delitos de corrupción.

Asimismo, a principios de este año impulsaron cambios en el código penal a través del Parlamento que han despertado inquietudes de la Comisión Europea y del Departamento de Estado de Estados Unidos, cambios están pendientes de los desafíos del Tribunal Constitucional.

Actualmente, Rumanía es uno de los estados más corruptos de la Unión Europea y Bruselas mantiene su sistema de justicia bajo supervisión especial. - Efe/D.N.

los datos

Vía penal. La Fiscalía General de Rumania abrió una causa penal por la brutalidad de la gendarmería durante los disturbios en Bucarest. El presidente también condenó la actuación y llamó a identificar a agentes que emplearon la fuerza para dispersar a la multitud.

Inmigrantes. La protesta fue originada por rumanos que trabajan en el exterior, entre 3 y 5 millones, según el Banco Mundial.