Meteoritos

Celebración

Por Carlos Pérez Conde - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el público se quedó pasmado. El partidario, el neutral y el contrario. Los labios del árbitro escupieron el pito. Los narradores trastabillaban su relato. Las cámaras captaban el plano corto más expresivo. Compartía pantalla con la repetición de la jugada. Todos esperaban tristeza por un error involuntario, por un infortunio en un lance del juego. Pero la protagonista exhibía exultante entusiasmo. Laura celebró el gol en propia puerta con el gesto eufórico del delantero que ha roto una racha de sequía goleadora. Con la rabia de una venganza pendiente. Con la satisfacción de una deuda cobrada. Con el gesto insolente de un daño buscado. Con la mueca de gozo por el caído humillado. La foto implacable de la estulticia. Egocentrismo enfermizo. Laura Pérez había conseguido el cambio de denominación de su grupo parlamentario. De la mano del PPN. Larga como la de esos equipos deportivos obligados a complementar su identidad de partida con los nombres de los patrocinadores: Podemos Ahal Dugu-Orain Bai. Ahora sí, Laura había salido con la suya. Unía su origen -a día de hoy detestado- y su hipotética apuesta de futuro. Salió eufórica del campo de juego parlamentario. Sin disimulo. Sin cortés contención. La tesis de los críticos (4 de 7) había superado el trámite de la Junta de Portavoces. El resto de socios del cuatripartito secundaron el despropósito con su abstención. Por la “estabilidad”, credo de la presidenta Barkos. Lo lógico: los expulsados de una organización política entregan sus credenciales parlamentarias. El sistema es contradictorio: actas personales en listas cerradas. La dignidad debiera valer más que la norma. Lo habitual: su ingreso en el grupo mixto o de no adscritos. Para seguir en nómina publica. Lo insólito: una apariencia de unidad en una división enconada. Un guión ortográfico, unión de partes irreconciliables. Puro esperpento. El cambio no ha llegado a las triquiñuelas reglamentarias del Parlamento. Penoso.