Casco rojo

Preocupados

Por Sergio Garbisu - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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p ocas veces se ha dado una situación de campeonato, en referencia a carreras pero también a salidas y entradas de pilotos, que haya dejado una sensación tan brumosa en las tres principales marcas dominadoras del mundial en los últimos veinte años. Porque habitualmente, en la orilla de los que ganan, todo son celebraciones sin peros, mientras que en la orilla de los perdedores suele estar clara la situación y ven la posibilidad de desquitarse y cómo hacerlo.

Pero ayer, tras la fantástica victoria de Jorge en Austria, estoy completamente seguro que alguien con responsabilidad en Ducati, Yamaha y Honda salió para el aeropuerto más preocupado de lo que llegó. Empecemos por los ganadores. En Ducati deben estar recibiendo clases de arte dramático para simular estas alegrías cuando el que gana es al que le has abierto la puerta para irse y Petrucci, al que has elegido y lleva hoy la misma moto, no pasa de la quinta plaza. Tener hoy la moto más equilibrada de la parrilla, haberte gastado lo indecible y no poder pelear por el campeonato debe ser muy duro. En honda, pues muy contentos claro.

De no mediar cataclismo, Marc se llevará su séptimo Mundial, cinco de ellos en GP. Pero atención: el año que viene será otro cantar. La medida real de esta Honda nadie lo sabe, siendo solo Marc el que la lleva a la victoria. Con Jorge se destapará su auténtico potencial además de tener dos gallos muy gallos en el mismo corral que ya se las tuvieron y que tarde o temprano se las tendrán de nuevo. Seguro.

Como para dormir tranquilo.

Y en Yamaha... Dramaha. Porque eso de sacar en rueda de prensa el sábado de improviso al pobre Japonés responsable del proyecto de la M1 pidiendo disculpas, entonando el mea culpa y que poco faltó para hacerse el haraquiri en directo, no se había visto nunca. Rossi, con su magia, llegó al sexto, pero Maverick se quedó en la duodécima, con una situación con su jefe de mecánicos insostenible. Aquí no saben ni por donde les da el aire.