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50 años de la ‘marcha del Ayuntamiento’

La pieza para txistularis fue compuesta por el padre Hilario Olazarán a petición de Julián Condón
El popular pasacalles acompaña a la Corporación hasta la iglesia de Santa María

Carmelo Armendáriz - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Txistularis de Tafalla de todas las edades, durante una subida oficial a la iglesia en fiestas.

Txistularis de Tafalla de todas las edades, durante una subida oficial a la iglesia en fiestas. (CARMELO ARMENDÁRIZ)

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Txistularis de Tafalla de todas las edades, durante una subida oficial a la iglesia en fiestas.

tafalla- Este año cumple medio siglo el pasacalles Tafalla marcha del Ayuntamiento, el vistoso y colorista cortejo en el que varios grupos folklóricos y musicales acompañan a la Corporación de Tafalla en su traslado desde la Casa Consistorial hasta la iglesia de Santa María, para la posterior celebración eucarística en honor a la Virgen de la Asunción o del patrón San Sebastián. El grupo de txistularis interpreta unos acordes como acompañamiento a los dantzaris y lo hace con un melódico y popular pasacalles, pieza musical compuesta en 1968 por el religioso capuchino estellés, el padre Hilario Olazarán.

Esta obra es interpretada de forma repetitiva en varias ocasiones, tanto durante la ascensión hasta la iglesia de Santa María como al regreso del templo hasta llegar a la Casa Consistorial, “siempre como acompañamiento a los dantzaris mientras desfilan y van caminando por las calles, cuando se ponen a bailar en los tramos llanos del recorrido interpretamos otro tipo de piezas” comentó Andoni Cortijo, uno de los txistularis más veteranos del grupo tafallés. También confirmó que fue el ya fallecido Julián Condón Urroz (cronista de la ciudad durante muchos años en diferentes medios de comunicación y promotor de muy diversas iniciativas culturales y deportivas), quien tomó la iniciativa de solicitar al padre Hilario Olazarán una pieza original para acompañar a los txistularis, que en aquella época habían refundado el grupo.

Tras recibir aquella petición, el compositor y capuchino estellés, regaló a la ciudad de Tafalla la obra Tafalla Marcha del Ayuntamiento y desde entonces, hace ahora medio siglo, es interpretada por el grupo de txistularis como acompañamiento a los dantzaris los días 15 y 16 de agosto y cada 20 de enero, en el cortejo en el que preceden a la Corporación municipal. Se trata de una pieza cargada de solemnidad y que resulta original en la parte en la que los txistus se suceden interpretando en solitario un mismo fragmento breve en La menor y en Mi menor, respectivamente, con el contraste que aportan el ritmo de los tamboriles.

Además de ofrecer esta donación musical, el padre Hilario Olazarán regaló una segunda pieza titulada Ikurriña Goratu (alzar la bandera), una breve melodía con armonización sencilla y sonora con estilo de vals, inspirada en unos antiguos fandangos rescatados de la zona de Aranaz.

semblanza de hilario olazaránEl músico navarro, organista, compositor, profesor de piano, txistu y tamboril, Hilario Olazarán nació en Estella el 9 de febrero de 1894 y falleció en Pamplona el 29 de junio de 1973. Perteneciente a la orden religiosa de los capuchinos, estudió Armonía en Pamplona y después en San Sebastián. En el año 1917 fue ordenado sacerdote y al año siguiente destinado al colegio de Lekaroz, donde colaboró con el padre Donostia en conciertos de violín y piano a la par que recibió de él lecciones de composición. En 1925 se trasladó al monasterio benedictino francés de Solesmes, donde estudió canto gregoriano y su acompañamiento de órgano. A partir de entonces inició su actividad como compositor con obras como la Mutil-Dantza de Baztán, Done Bartolometan (sobre una poesía de su hermano, el también capuchino padre Agustín) Eguberria, Mixintxo, Litxu, Txoriak, Arkaitzak o Edurne, entre otras. El año 1929 publicó, en partitura para piano, el Baile de la era de Estella, y en 1931 el Ingurutxo de Leiza, precedido de prólogo bilingüe, castellano y euskera, en el que estudia las melodías que recogió directamente del veterano txistulari de Leiza, Evaristo de Elduayen.

En noviembre de 1936 le enviaron como misionero a Chile, donde permaneció hasta 1963 y empleó el txistu y tamboril de su tierra natal para amenizar sus trabajos misionales, catecismo, procesiones, actos culturales etc..., con gran complacencia y curiosidad de sus oyentes. En agosto de 1969 fue premiado en Torrevieja como autor de la mejor composición con la obra Mendigoizaleak. En 1971 se le tributó un caluroso homenaje en el frontón de su Estella natal. Al acto acudieron cuadros de danza y grupos de txistularis procedentes de distintos lugares, y allí se le impuso la medalla de oro de la Asociación de Txistularis del País Vasco.