Música

La italiana en Mendigorría

Por Teobaldos - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

XV Festival de Mendigorría

Ilaria Iaquinta, soprano. Giacomo Serra, piano. Programa: Obras de Trindelli, Rossini, Tosti, Schubert, Puccini, Buzzi, Arditi, Donizetti, y Costa. Lugar: Iglesia de San Pedro. Fecha: 12 de agosto de 2018. Público: buena entrada (10 euros).

Esta vez, no en Argel, como dice la ópera de Rossini, sino en Mendigorría, cerrando el magnífico festival que prepara Alberto Urroz. Ilaria Iaquinta es una soprano de voz amplia, timbre incisivo y claro, que nos gustó mucho en la edición de 2015 de este mismo festival -DIARIO DE NOTICIAS 9-8-15- por el eclecticismo vocal del que hizo gala, con un repertorio francés que no se aborda mucho. Este año ha optado por el mundo italiano del canto, con Rossini, Puccini, Donizetti, y esas deliciosas canciones napolitanas, sobre todo, de Tosti. Por la evolución vocal de la soprano -a mi juicio con excesivo vibrato en algunos compases-, las zonas medias y graves del pentagrama, y la media voz, no excesivamente cargada de volumen, son las que más muestran la pureza y belleza de su voz. En estas zonas, es cálida, envolvente, muy bien timbrada, y, a la vez, incisiva, para llegar sin problemas al auditorio. Por el repertorio que eligió, en su inmensa mayoría canción italiana, no tanto ópera, es ese colorido e intención señalados los que debieran haber imperado en el recital. Son canciones en las que impera una sencillez popular -que no simpleza-, y deben abordarse desprovistas de retórica, eso sí, con mucha intención y gracia, cosas ambas que la soprano posee. No fue siempre así, y no tanto por la soprano, sino por su entorno sonoro;sobre todo porque se tardó en dominar la acústica de la iglesia, en el acompañamiento del piano. Aunque los pianistas no suelen ser partidarios de cerrar la tapa del piano para acompañar, porque cambia su sonoridad, en este caso, creo que hubiera sido mejor;a menudo, la soprano se vio rodeada de excesiva sonoridad, forzando un tanto su propio volumen que, en la mayoría de este repertorio -y en el local que estábamos- perjudicaba el colorido homogéneo de su escala, ya que es una voz que mantiene su carnosidad y claridad si no se le fuerza a fuertes desmedidos que fuerzan a que aparezca el fluctuante trémolo. Así, A’vucchella de Tosti fue una delicia en su recogido comienzo, con un rubato, y una intencionalidad muy bien expresados. Muy bella, también, Era de maggio de Costa, con un pendular tempo de vals muy bien acompañado por el piano. Y, así, también, en los detalles de los temas en staccato, y en los que predomina la intimidad.

El pianista Giacomo Serra, quitando esas salvedades, tocó dos impromptus de Schubert que siempre resultan muy hermosos. Dos propinas para agradecer los cerrados aplausos.

Terminó el festival por este año y sólo podemos felicitar a sus organizadores, y felicitarnos por todo lo que supone de auge cultural para la localidad y sus extraordinarios monumentos, -iglesia de San Pedro, poblado romano…- el que artistas de tanta calidad acudan a la cita. Deseamos de todo corazón que esto continúe. La respuesta del público ha sido buena. Desde luego muy importante en relación al presupuesto. Enhorabuena.

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