Envejecer

Javier Ignacio Videgain Fazzini - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Al nacer y mientras crecemos, antes de llegar a la autonomía personal plena, necesitamos al grupo de referencia, más concretamente a la familia o, cuando está fuera por cualquier causa, a las instituciones sustitutas. Todos damos por supuesto que es así y nos parece bien que así sea: es nuestro pacto natural y a la vez social, asumido mayoritariamente. En la vejez, cuando nuestra fuerza física decae, cuando nuestras capacidades intelectivas merman o desaparecen, la familia vuelve a ser relevante, poco a poco se va haciendo muy necesaria y, finalmente, imprescindible. Por desgracia, no siempre podemos contar con los nuestros. A pesar de esta evidencia, la sociedad no ha sabido dotarse de los recursos necesarios para que todos, los que tienen recursos propios y los que no los tenemos, podamos envejecer con la dignidad suficiente.

No hemos sido capaces de crear un pacto social que defienda la vejez como defendemos la infancia. Sin duda, cada persona es responsable de las decisiones que ha tomado en su vida y, por tanto, ha de afrontar las consecuencias;pero al llegar a la vejez, y como miembros de una sociedad solidaria, deberíamos ser capaces de ver en cada persona mayor una vida que merece el máximo respeto y la dignidad absoluta.