"en estas condiciones no se puede entrenar"

El Club Náutico de Navarra, “abocado a la desaparición” si no se repara la presa de Santa Engracia

Recogen más de 5.000 firmas para que el Ayuntamiento tome medidas en el dique de Santa Engracia, en mal estado desde hace meses

Virginia Urieta / Iñaki Porto - Martes, 14 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El bajo nivel del agua no permite a los remeros ni entrenar ni realizar cursillos de verano, mientras el río “se contamina”.

El bajo nivel del agua no permite a los remeros ni entrenar ni realizar cursillos de verano, mientras el río “se contamina”, según el club. (Iñaki Porto)

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El bajo nivel del agua no permite a los remeros ni entrenar ni realizar cursillos de verano, mientras el río “se contamina”.Una mujer brinda su apoyo a la causa, en las instalaciones del Club Náutico.Una pancarta invita a recoger firmas en el paseo del Arga.

“Dejar de entrenar y no poder competir nos afecta muchísimo” “Es un tema que queremos solucionar y en el que estamos trabajando

pamplona- Se han manifestado delante del Ayuntamiento de Pamplona, han destrozado una embarcación de doce metros de largo para llamar la atención, han quemado otra durante las hogueras de San Juan y ahora han recabado más de 5.000 firmas para tratar de que el Ayuntamiento de Pamplona arregle la presa de Santa Engracia, sin la cual el Club Náutico de Navarra está “abocado a desaparecer”. Porque, denuncian, con la escasa lámina de agua que lleva ahora el río Arga no pueden ni entrenar ni acudir a competiciones ni organizar los cursillos de verano que hacen que cada año decenas de niños y niñas se aficionen al remo.

El presidente, Alberto Garaikoetxea, es tajante porque asegura que llevan “meses” advirtiendo al Consistorio de que las crecidas han dañado el dique, que ha comenzado a romperse provocando que descienda el caudal del río y con ello la profundidad que los deportistas necesitan para practicar. “No han hecho ningún caso. En esas condiciones no podemos entrenar ni competir y los problemas, ahora, se están agravando: con el río sin agua, los tres colectores de aguas están prácticamente al descubierto y llegan olores desagradables. Con zonas estancadas, los vecinos se quejan”, lamenta.

Explica Garaikoetxea que desde el club -que cumple 50 años y cuenta con más de 60 personas federadas, además de miembros que han conseguido títulos internacionales- mantuvieron una reunión con el Ayuntamiento de Pamplona en junio, durante una comisión de Urbanismo, para exponer sus problemas. “Nos comunicaron que iban a arreglar la presa, pero en el marco de un presupuesto destinado también a otros proyectos y que finalmente no salió adelante en pleno porque no recabó los apoyos necesarios. Así que nuestro problema se ha quedado en un limbo, no hay dinero para el proyecto y mientras nosotros llevamos meses sin poder hacer nada”.

Se han visto obligados a cavar unos fosos junto a sus instalaciones “para salir del paso, pero no sirve de mucho”, lamenta. Otra opción, explica, es acudir a Lodosa, donde existe otro club de remo, “pero ir todos los días no es factible, y menos trasladarnos con nuestras embarcaciones. La temporada empieza en septiembre y en cuanto la marea suba un poco también va a ser complicado por la corriente”, explica, e indica que no se trata de una entidad “de ocio. Hacemos remo olímpico y dejar de ir a competiciones es algo que nos repercute muchísimo”.


contaminación y olores Es por eso que se están poniendo “más serios” y buscan ahora la implicación de la ciudadanía, sobre todo la de los vecinos de la Rochapea, que “son los que más lo sufren. Afecta a todo el barrio, además de que es un lugar muy frecuentado por estar en pleno paseo del Arga. Están dejando que la zona se convierta en un estercolero y que el río se contamine, con el peligro que eso conlleva porque hay gente que se baña o incluso pesca”, denuncia.

Afirma que hay suciedad, basura, “e incluso están apareciendo los restos del puente viejo, unas vigas de hormigón y cemento enormes, porque casi no pasa agua. Hay gente que ha pasado por allí y ha vuelto al club a firmar para darnos su apoyo después de ver cómo está quedando”.

Lander Moreno, por su parte, lleva tres años entrenando en el club, y estos días ha colaborado con la recogida de firmas. Asegura que es “una pena” que la situación haya llevado a un extremo semejante y el aspecto que presenta ahora el río.

“No hay otro sitio en Pamplona para poder remar. O nos vamos a Lodosa o a Alloz, pero ahí el problema del viento muchas veces no nos deja entrenar. Si no se hace nada desapareceremos”, lamentaba, indicando que es una presa que lleva “mucho tiempo sin uso, la CHE ya dio su visto bueno para arreglarla, pero no sabemos qué pasará y el tiempo pasa”, valoraba. No les queda más que esperar.

El dique en cuestión presenta un boquete de entre tres y cuatro metros de anchura en medio de la estructura. Fue levantada en el siglo XIII, está construida en piedra de sillería y mide 65 metros de largo con una altura aproximada de dos metros.

Movilización El presidente lamenta que un club con medio siglo de vida se vea “obligado a desaparecer” por una presa y una situación que no se soluciona, y avanza que volverán a movilizarse, desde que a finales de junio acudieran con una pancarta y una embarcación a la plaza del Ayuntamiento para protestar.

“En verano organizamos cursillos y pasan por aquí muchísimos chavales, que se inician y además muchas veces se enganchan al deporte, y este año no hemos podido hacer nada. Es una pena, llevamos todo el año sin competir, nos van a negar las subvenciones”, señala Garaikoetxea, que a sus 59 años ganó hace cuatro una medalla de plata en veteranos. “Es un deporte que no tiene edad, algunos vinieron con 10 años y llevan 40”, dice, y apunta que cuentan con unas 30 embarcaciones, “más de 300.000 euros invertidos”.