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Tradición y juventud

Haritz Jamar ondea el símbolo de la villa en el día grande de las fiestas de Roncal
Junto a Julen Garjón, estos jóvenes son el futuro de la ceremonia y de portar el mástil que ondea la bandera

Sofía Sánchez | Iñaki Porto - Jueves, 16 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

En el centro de la plaza y frente al ayuntamiento, Haritz Jamar, roncalés de 22 años, fue el encargado este año de realizar el baile de la bandera en el día grande de fiestas.

En el centro de la plaza y frente al ayuntamiento, Haritz Jamar, roncalés de 22 años, fue el encargado este año de realizar el baile de la bandera en el día grande de fiestas. (IÑAKI PORTO)

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En el centro de la plaza y frente al ayuntamiento, Haritz Jamar, roncalés de 22 años, fue el encargado este año de realizar el baile de la bandera en el día grande de fiestas.

roncal/erronkari- Tras arrancar el pasado viernes con el lanzamiento del cohete, las fiestas de Roncal llegaron ayer a su día grande con el baile de la bandera de la villa, momento muy esperado y sentido por todos los vecinos del pueblo.

El baile de la bandera es uno de los momentos más esperados de las fiestas de Roncal. Solo la música de los txistus y el ruido de la tela de la bandera cortando el aire logran romper un silencio casi absoluto. Ayer, frente al ayuntamiento y rodeado de una gran multitud de gente, el roncalés Haritz Jamar volvió a coger un año más el mástil para ondear la bandera del municipio en el día grande de fiestas.

No es la primera vez que Jamar se encarga de bailar la insignia en la semana festiva de Roncal. Hace dos años, su compañero Julen Garjón no pudo hacerlo ya que estaba en Guatemala y fue Jamar quien tomó el relevo. Desde aquel momento, Jamar y Garjón decidieron turnarse cada año en este tradicional baile.

Ahora estos jóvenes recogen el testigo de quien ha sido el maestro y pionero en esta ceremonia, Andoni Iribarren, para continuar el camino emprendido hace ya más de 15 años. Un recorrido que trata de poner en valor bailes y ceremonias antiguas del Roncal. Fue Iribarren, uno de los mayores artífices de la recuperación de actos típicos del folklore roncalés, entre ellos el baile de la bandera, quien enseñó personalmente a Garjón y este a su vez a Jamar.

Tras los aplausos acontecidos por la música de los txistus que abrió el acto, Haritz Jamar, de 22 años, cogió la bandera de la villa, se colocó en el centro del círculo formado por el público y la mostró a todos los presentes para después ondearla en el aire. Primero hacia un lado y luego hacia el contrario. Al cambiar la música aumentó la velocidad, levantó la bandera y dio media vuelta para ofrecerla también a la otra mitad del público.

Orgulloso de participar en un acontecimiento tan especial para el pueblo, Jamar reconoció que “no sabría decir cómo se baila la bandera, porque cada uno lo hacemos de una manera distinta y como más cómodos nos sentimos”. A pesar de no haber aprendido directamente del maestro Iribarren, “siento agradecimiento hacia él”.

Su participación en este acto fue una casualidad: “me tocó bailarla de rebote. Solía ondearla Andoni Iribarren y su sucesor fue Julen Garjón. Un año Julen no podía bailarla y me dijo a mí para hacerlo. Desde entonces nos vamos turnando un año él y otro yo. Nos hemos ido enseñando el uno al otro, no tiene ningún secreto”. En cuanto a las cualidades necesarias para ondear la bandera, “es cierto que requiere de mucha fuerza para poder bailarla ya que el mástil pesa mucho y mide tres metros”. Por último, Jamar expresó su orgullo por este “privilegio” y admitió que “ver tanta gente a tu alrededor en uno de los actos centrales de las fiestas y ser tú el protagonista llena de emoción”.