un bar ecológico y un medio sostenible

Lo más natural, a mano en el corazón de Noáin

Cada vez más vecinos se animan a conocer la huerta de lorenea, en el parque de los sentidos

Un reportaje de Laura Garde. Fotografía Oskar Montero - Jueves, 16 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Pantaleón Mendo echa en su cesta un manojo de guindillas en la huerta del parque de los Sentidos.

Pantaleón Mendo echa en su cesta un manojo de guindillas en la huerta del parque de los Sentidos. (Oskar Montero)

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Pantaleón Mendo echa en su cesta un manojo de guindillas en la huerta del parque de los Sentidos.

El parque de los Sentidos de Noáin no se entiende sin Lorenea y ahora tampoco sin su huerta, a la que puede acceder todo aquel que lo desee para recoger sus productos. Sonia Mazkiaran Ventura, vecina del municipio, decidió convertir el Centro de Interpretación de la Jardinería y Horticultura, además de en un bar ecológico, en un medio de sostenibilidad del que la huerta -gestionada por Lorenea y de cuya plantación se encargan los jardineros municipales- es una de sus piezas fundamentales.

Para entrar en ella, solo es necesario portar los materiales que Sonia guarda en el bar de Lorenea: el chaleco identificador naranja, una cesta y un cuchillo. La oferta es variada: cogollos, lechugas, calabacines, berza, borraja, alubia verde, lombarda o guindillas, entre otros. Cada producto está diferenciado con un punto verde o uno rojo: los que tienen colocado el primero se pueden recolectar y los que tienen el rojo, todavía no. “Lo hacemos así para que no se lleven lo que aún no ha terminado de crecer”, explica Sonia. “Una vez recogido, pasan por aquí y se lo cobro a peso”, añade.

Aunque “ha costado”, ya son “muchos” quienes se animan a conocer este rincón y seguir la estela de los asiduos como María Esther Gómez. Vecina de Noáin desde hace 54 años, no falta ningún lunes a su cita con la huerta de Lorenea. Para ella, es un lujo tener a un paso de casa productos de temporada y frescos, recogidos con sus propias manos: “Los domingos vamos a la huerta de mi cuñado, en Tafalla, y los lunes me doy un paseo y entro aquí. Lo hago desde que empezó este proyecto”. Al igual que ella, Pantaleón Mendo es “fijo”. Él vive en Beriáin, pero se acerca a Noáin tres o cuatro veces por semana. Recoge “lo justo” para los días en los que no visita la huerta: “Me llevo lo que me hace falta. Ahora he cogido pepino, tomate, cebolla, acelga y guindillas”. Para Pantaleón, la importancia de estos espacios naturales en núcleos urbanos radica en el cuidado del medio ambiente y, sobre todo, de la salud: “La alimentación es muy importante para tener salud, y cuando conocí la huerta no dudé en probar. Es la mejor oportunidad para contar en la dieta con productos naturales”.

Hasta la huerta de los Sentidos también llegan vecinos y vecinas de Berriozar. “Tengo una encina plantada en el parque. Me gusta dar una vuelta y verla. Ya que estoy, voy a la huerta. Lo que más me gusta son los tomates. Hacer esto me da paz”, dice una de ellas. Como María Esther, de lo que más disfruta un vecino del Casco Antiguo de Pamplona es de la recolección.

otras actividadesSonia decidió dar un giro a su vida en enero. Cansada de la inestabilidad laboral, decidió hacerse con la gestión de Lorenea. Su objetivo es llevar una labor de concienciación sobre el medio ambiente y por ello, todo lo que rodea el proyecto es casi 100% ecológico. En el bar -inaugurado en marzo-, los cafés, las infusiones, la cerveza, el vino, los bizcochos, el pan e incluso la pizza y las hamburguesas lo son. Además, uno de los rincones del local está reservado para su pequeño supermercado, donde vende zumos, huevos, conservas, pasta, chocolate... “Estoy muy feliz porque cada vez encuentro más cosas. Para los pinchos también utilizo productos de la huerta. Son de temporada y es un gustazo”. De la misma manera, el mobiliario de Lorenea está montado con materiales reciclados.

“Ahora que nos hemos asentado, es el momento de empezar a mover otros proyectos”, asegura Sonia. Antes de verano, ya realizó un curso de hamburguesas vegetales y veganas y ahora tiene otros en marcha. “Quiero hacer unas clases de iniciación a la costura con ropas recicladas. Por ejemplo, hacer de una camiseta o un pantalón, un bolso. También tengo en mente el yoga, para niños y mayores y otro curso de jabones naturales”, apunta. Uno de sus sueños es materializar el Rincón del viajero: “Conocimos a unos chicos que venían de Galicia porque habían visto el parque de los Sentidos recomendado en Internet. Así surgió la idea. Contactamos con un viajero que, en cuanto esté aquí, vendrá a contar sus experiencias”. Por otro lado, conciertos y monólogos serán protagonistas de los viernes en otoño.

horariosLos horarios de Lorenea se amoldan a los de la huerta del parque de los Sentidos. Ahora en verano, de lunes a viernes está abierto de 9.30 a 14.00 horas, y de 18.00 a 20.30;los sábados por la mañana, de 10.00 a 14.30, y de 18.00 a 21.30. Los domingos cierra.